Secciones
Síguenos en:
Óscar sin tapabocas

Óscar sin tapabocas

Quizás lo más destacable haya sido el reconocimiento a importantes artistas de todas las razas.

Tenía que ser extraña la ceremonia de entrega de los premios Óscar: luego de una larga y aparatosa temporada de galardones que sustituyó el glamur por el Zoom, y que se dedicó a reconocerles los méritos a una serie de producciones que a duras penas fueron proyectadas en un puñado de teatros y en unas cuantas plataformas, en medio de la pandemia, resultaba prácticamente imposible conseguir que el evento recreara glorias pasadas o pusiera en escena el mundo paralelo –de diseñadores, de humoristas y de estrellas de cine demasiado bellas para ser reales– que ha sido su marca de estilo. Se optó por hacer un bienintencionado programa de televisión serio, sensible al momento y consciente del drama social, que sin embargo resultó alargado y confuso.

Quizás lo más destacable de la entrega número 93 de los premios de la Academia de Hollywood, que desde el principio tuvo como objetivo presentarle al gran público el cine que hace cien años solía llamarse “cine de prestigio”, haya sido el empeño de contestarles una vez más a los pulsos sociales que han estado marcando la cultura estadounidense en este último año: el reconocimiento de la industria a importantes artistas de todas las razas, desde la actriz Youn Yuh-jung hasta la cineasta Chloé Zhao, dejó en claro que la decisión del gremio detrás del premio Óscar es la de reconocer con mayor fuerza y mayor convicción la diversidad –de los talentos y de las historias– en el mundo del cine.

También se reconoció a las claras a íconos de las últimas décadas, como el inglés Anthony Hopkins o la norteamericana Frances McDormand, para renovar votos con el séptimo arte que sirvió de alivio a la humanidad en el siglo XX. Pero en las escenas, los discursos y los premios de la noche quedó clarísimo que estamos viviendo una nueva época en la que las plataformas les han abierto paso a narraciones y a narradores de todos los países del mundo, y la vieja Academia está haciendo lo mejor que se le ocurre para que no la deje el tren del cambio.

EDITORIAL

MÁS EDITORIALES

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.