El desafío de la Corte

El desafío de la Corte

Detención de Uribe tiene implicaciones enormes que obligan a la Corte a actuar de forma intachable.

Por: Editorial
04 de agosto 2020 , 09:25 p. m.

Fue muy sorpresiva la decisión tomada ayer por la Corte Suprema de Justicia de dictar medida de aseguramiento privativa de la libertad, consistente en detención domiciliaria, contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Inesperada y con un sustento que genera controversia, es, en cualquier caso, una determinación de colosal trascendencia, con unas implicaciones que quizás todavía no sea posible dimensionar del todo. Es que es enorme el potencial que tiene no solo de acentuar aún más una polarización ya en niveles críticos, sino de exacerbar ánimos y emociones a niveles en extremo riesgosos. Y no solo se trata del primer expresidente de la República sobre el que recae una medida de este tipo, sino que, además, estamos hablando de quien ha sido uno de los personajes políticos de mayor relevancia en el país en épocas recientes.

Todo lo que está en juego con esta decisión obliga a dar una mirada juiciosa a las razones que llevaron a la Corte a considerar necesaria la medida. Es un análisis que debe hacerse a la luz del riesgo que observó el alto tribunal de que el exmandatario pudiera obstruir el ejercicio de la justicia encontrándose en libertad. En este sentido, y para ser claros, cuesta trabajo –a falta de conocer las pruebas– asumir que sea real e inminente el riesgo de que Uribe procediera de tal forma.

Se debe recalcar una y mil veces la importancia de que este proceso cuente con todas las garantías posibles dentro de nuestro
marco legal.

Tomada la decisión, se debe entonces recalcar una y mil veces la importancia de que este proceso cuente con todas las garantías posibles dentro de nuestro marco legal. Tal vez este sea el único punto en el que tienen que estar de acuerdo todos los sectores políticos. Como pocas veces, se está poniendo a prueba esta rama del poder. Es la oportunidad de que, con un obrar impecable, despeje cualquier nubarrón. Ante un escenario tan crítico, el camino no puede ser otro que la confianza en las instituciones, en este caso la Corte. En un ambiente caldeado, marcado por posturas viscerales, este tribunal deberá, y no dudamos que así será, actuar en un marco de imparcialidad, absoluto rigor y apego a la Constitución.

La coyuntura política es, como hemos dicho, retadora. Para muchos, en especial para los seguidores del expresidente, los tropiezos que se han vivido en la implementación de la paz con las Farc –tras un conflicto que dejó heridas que siguen sin sanar– alimentan su inconformismo. Es así como, una vez conocida la noticia, muchos recordaron decisiones recientes de este mismo tribunal, sobre todo la que le dio el beneficio de la libertad a alias Jesús Santrich. Al respecto, es comprensible que el ciudadano de a pie observe distintos raseros en términos de garantías al contrastar ambas determinaciones.

Por todo lo anterior, es de esperarse que de aquí en adelante el alto tribunal pueda, a partir de la evidencia en sus manos, darle razones de peso a la ciudadanía para renovar su confianza en esta institución, independiente de cuál sea la orilla política en la que se cada quien se encuentre. Ese es el desafío. La Corte afronta la que, por el escenario en el que nos pone la determinación de ayer, bien puede ser una de las más duras pruebas de su historia. Por el bien del país, debe salir fortalecida.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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