Una respuesta formal

Una respuesta formal

Agenda para el nuevo pico debe integrar medidas fuertes para la formalización laboral y empresarial.

Por: Editorial
20 de enero 2021 , 09:00 p. m.

Ya empiezan a discutirse en el debate público estimaciones iniciales de los efectos económicos de la nueva ola de restricciones y cuarentenas por el segundo pico de contagios. Si bien los hogares y las empresas aprendieron a adaptarse en los más de cinco meses de confinamientos del primer pico, los recientes cierres en Bogotá y las principales capitales del país se traducirán en un freno al ritmo de la reactivación.

De hecho, Fedesarrollo publicó ayer sus primeros cálculos sobre los costos de las actuales restricciones: entre 8,3 billones y 12, 5 billones de pesos (0,8 por ciento y 1,2 por ciento del PIB). Las medidas restrictivas en Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca impactarían, asimismo, el mercado laboral con la pérdida de entre 146.000 y 220.000 puestos de trabajo.

Estas cifras se sincronizan con las crecientes preocupaciones desde el sector privado sobre la magnitud en la que el segundo pico de la pandemia ralentizará la recuperación registrada en los últimos meses del 2020. En las primeras semanas del nuevo año, el ambiente económico en Colombia y América Latina pasó, como lo afirmó el Banco Mundial, “del optimismo a la inquietud”.

Pandemia e informalidad se conjugan para impedir que
la economía genere empleos estables y cree empresas
formales.

Ni los hogares ni las empresas de todos los tamaños en el país han olvidado las duras lecciones sociales y económicas que dejaron los meses de cuarentena. Uno de esos impactos se ha venido reflejando en el crecimiento de la informalidad laboral y empresarial. Al inicio de la pandemia, la mayoría de analistas económicos advirtieron que los confinamientos no solo empujarían a muchos fuera de la esfera formal, sino que también retarían la recuperación del mercado laboral.

La semana pasada el Dane publicó datos oficiales con respecto a la informalidad laboral. En Colombia, en el trimestre móvil septiembre-noviembre de 2020 los trabajadores informales en las 23 ciudades y áreas metropolitanas ascendieron al 48,7 por ciento –1,5 por ciento más que en el mismo período de 2019–. De hecho, la recuperación significativa de empleos de los últimos meses se está generando en buena medida por vía de la informalidad. En otras palabras, el retorno de cientos de miles de trabajadores a la ocupación es por medio de actividades informales.

No genera mayor sorpresa que la crisis de la pandemia haya exacerbado las fallas estructurales del mercado laboral y del tejido empresarial en términos de empleos y empresas formales. Estudios de hace unos pocos años estimaban el tamaño de la economía informal en alrededor de un tercio del PIB nacional.

La informalidad empresarial constituye tanto un freno a la productividad y la equidad como un obstáculo para la implementación responsable de protocolos de bioseguridad en comercios, fábricas y demás establecimientos de negocios.

Pandemia e informalidad se conjugan peligrosamente para impedir a la economía la necesaria generación de empleos estables y la constitución de empresas formales.
Se trata de robustecer las medidas que ya el Gobierno Nacional ha tomado para proteger a los informales y complementarlas con iniciativas orientadas específicamente a promover la formalidad laboral y empresarial. La respuesta al segundo pico no puede quedarse estática.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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