Parques seguros

Inversión que se hizo en estos espacios se tradujo en una mejora de la seguridad sin antecedentes.

Por: Editorial
19 de febrero 2021 , 09:25 p. m.

En medio de tantas críticas que suelen hacerse a todo lo que rodea la administración pública, resulta grato constatar que a veces sucede todo lo contrario, es decir, cuando con hechos se demuestra que las inversiones realizadas han incidido de manera significativa en el bienestar común. Es lo que acaba de confirmar una investigación hecha por el Centro de Estudios de Seguridad y Drogas (Cesed) de la Universidad de los Andes, en alianza con la Policía Nacional.

El documento, un proyecto te tesis de grado de Estefanía Ramírez, magíster en políticas públicas de la Escuela de Gobierno, evidenció que las intervenciones hechas a los parques públicos de Bogotá –nuevo mobiliario e iluminación de más de 1.200 de ellos y un centenar de canchas sintéticas– durante la administración Peñalosa (2016-2019), redujeron sustancialmente los índices de criminalidad en sus alrededores.

Al cruzar la información suministrada por la Policía, el Instituto de Recreación y Deporte (IDRD), la Unidad Administrativa de Servicios Públicos (Uaesp), entre otros entes, se concluyó que, gracias a la iluminación, el número de lesiones personales bajó un 22 %; el hurto a personas, un 55 %; el atraco al comercio, 54 ,% y el asalto en residencias, 29 %, mientras que la construcción de canchas sintéticas generó una reducción del hurto callejero del 88 % y del 92 % al comercio.

Los parques son espacios que podrían jugar un papel mucho más trascendental tras los estragos ocasionados por la pandemia.

Más relevante resulta constatar que el crimen no se desplazó hacia zonas aledañas, sino que posiblemente haya terminado disolviéndose hacia lugares más alejados. Lo que todo esto confirma es que cuando se invierten recursos de manera estratégica y consultando la realidad de las comunidades, el efecto es alentador. En su momento se criticaron muchas de estas iniciativas con ánimo más político que técnico; hoy, lo que se evidencia es que cada parque iluminado y cada cancha no fueron producto del capricho, sino de haber apostado decididamente por una política pública que consistía en construir y rehabilitar escenarios allí donde había colegios, una alta concentración de personas y serios problemas de inseguridad. Y cuando llegaron, el parque iluminado y la cancha, todo cambió. Hasta los pilotes del TransMicable fueron convertidos en pequeños parques.

El estudio advierte que aún hay que ampliar el análisis sobre el impacto de la intervención del Estado en este sentido, pero queda claro que la construcción de infraestructura en espacios recreativos como los parques resultan ser una estrategia clave para la planificación de ciudades más seguras.

Hay que mantener ese esfuerzo y aprovechar estos escenarios para promover una cultura del ocio, del deporte y el bienestar de la comunidad. Los parques son espacios que podrían jugar un papel mucho más trascendental tras los estragos ocasionados por la pandemia. Las actividades que hoy se desarrollan en varios de ellos benefician a jóvenes, niños, niñas y adultos, hay que mantenerlos abiertos todos.

Ha sido en estos escenarios donde muchos muchachos han encontrado segundas oportunidades, pues les han permitido iniciarse en prácticas deportivas, alejarse de las pandillas y de los vicios, hacer un mejor uso del tiempo libre y comenzar una nueva vida.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

MÁS EDITORIALES

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.