Para el mismo lado

Para el mismo lado

Ante el segundo pico, más que enfrentamientos entre las autoridades, urgen acciones efectivas.

Por: Editorial
12 de enero 2021 , 09:00 p. m.

Los números de la pandemia en el país, evidenciados en el ascenso a un segundo pico, sin que se haya terminado la primera ola, exigen acciones contundentes de las autoridades y la comunidad en general.

Aquí hay que ser claros y decir que la ocupación –casi al límite– de las camas de UCI y las cifras diarias de muertos son indicadores fácticos que no permiten eufemismos, y menos justificaciones de las autoridades, que terminan confundiendo a la gente.

Ocho semanas atrás, los registros epidémicos daban cuenta de una meseta en casos y decesos que acabó convirtiéndose en paisaje e, incluso, en argumentos para cantar falsas victorias, a tal punto que el relajamiento en las medidas y la laxitud de la autoridad para controlarlas resultaron empeorando el problema.

Desconocer la dinámica de una pandemia con argumentos poco técnicos, sin que existieran las herramientas concretas para prevenir los contagios o frenar sus efectos en medio de una población todavía en su mayoría susceptible, está pasando facturas que, más que enfrentamientos entre las autoridades para buscar responsables, clama por acciones efectivas para garantizarle la tranquilidad a una comunidad que hoy se debate entre el cansancio y el susto por el regreso de la cuarentena.

Llegó la hora para que la estrategia ‘Prueba, rastreo
y aislamiento selectivo ’ (Prass) pase del papel a la práctica.

Aunque sería bueno tener certeza sobre la circulación de nuevas variantes del virus, como también si las vacunas frenan la transmisión e incluso cuándo se pondrá el primero de estos biológicos en el país, lo cierto es que estos detalles en momentos como este se convierten en distractores y en factores que divergen de lo que en realidad le interesa a la gente para mantenerse a salvo de un virus con capacidad de pasar por encima de la soberbia de algunos técnicos y de debates insulsos.

Aquí solo queda recoger la experiencia adquirida durante los 313 largos días que lleva la pandemia en Colombia y entender –de una vez por todas– que lo único que está probado científicamente para mantener a raya el covid-19 es el uso indefectible del tapabocas, el distanciamiento físico, el lavado permanente de las manos, no participar en reuniones y el mantenimiento de la ventilación en los espacios cerrados, y que estas medidas deben ser aplicadas en todas las actividades de la vida diaria.

Por otro lado, llegó la hora para que la promocionada estrategia ‘Prueba, rastreo y aislamiento selectivo sostenible’ (Prass) pase del papel a la práctica con identificación precoz de casos y contactos, atención real y seguimiento en los domicilios y derivación a los hospitales, solo cuando sea necesario, para evitar congestiones, esto a cargo de las EPS, que no pueden seguir, en su mayoría, escondiendo la cabeza en la arena, cuando su presencia en este proceso es definitiva.

Pero todo lo anterior tiene que englobarse obligatoriamente en una amplia campaña de pedagogía a todo nivel, con definición de responsabilidades que empiecen por las autoridades, que deben dejar sus conflictos y volcarse a ayudarle a la gente a aplicar con rigor las medidas que dictan, en el entendido de que el bienestar general incluye apartarse de la manida dicotomía entre la economía y la vida. Es el momento de no equivocarse y jalar todos para el mismo lado.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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