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Sensatez, la consigna

Sensatez, la consigna

No se trata de coartar el derecho a la protesta, sino de reconsiderar el momento de las marchas.

Las jornadas de marchas y plantones programados para hoy por centrales obreras y organizaciones sociales del país, representan todo un desafío para las autoridades de cara al pico más letal de la pandemia del covid-19. Y por lo mismo, resultan altamente inconvenientes, sin que esto implique un impedimento a ejercer el derecho legítimo a convocar un paro.

El país se acerca a los 2,8 millones de casos confirmados, ya superó las 70 mil muertes a causa del virus y está entre los diez primeros del mundo en contagios diarios. El ritmo de las vacunas se ha desacelerado (9 dosis por cada 100 habitantes) y las nuevas cepas amenazan con agravar el problema. Amén de lo anterior, siguen siendo desgarradoras las historias de quienes han perdido a seres queridos por causa de la enfermedad y cada vez se cierra más el círculo de personas cercanas que resultan infectadas, muchas veces con desenlaces fatales.

No se necesitarían más argumentos para insistir en posponer las protestas en las calles unas semanas. Lo han pedido el Gobierno Nacional y los gobiernos locales, conscientes de que a mayores concentraciones, mayores probabilidades de incrementar los contagios. El Consejo Gremial ha hecho lo propio. La Conferencia Episcopal de Colombia, en un comunicado emitido ayer, también llamó a los promotores del paro a reparar en las graves consecuencias que para la salud y la vida representan dichos actos. “Prima el derecho fundamental a la vida y es necesario anteponer el deber de cuidar la salud de todos”, reza el llamado episcopal.

Ante la ola de desinformación que algunos quieren generar, cabe insistir en que, como se ha dicho siempre, no se trata de coartar el derecho a la protesta, consagrado en nuestra Carta Política, ni más faltaba, sino de reconsiderar el momento y la forma como se alientan tales movilizaciones. Insistir en las vías de hecho, desoyendo las voces de amplios sectores y de la misma ciudadanía, es desafiar al virus y exponernos a una tragedia mayor. Ante tan complejo panorama, la sensatez debería ser la consigna de hoy.

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