Detener a ‘los Magníficos’

Detener a ‘los Magníficos’

Capturar al grupo, compuesto por activos y retirados de la Policía: un reto para la institución.

Por: Editorial
20 de agosto 2018 , 11:14 p.m.

No pasan de 20. Sin embargo, resulta inadmisible que la banda más peligrosa de secuestradores, que azota a Medellín y al valle de Aburrá, esté compuesta por miembros activos y retirados de la Policía Nacional. Empresarios, comerciantes e industriales vienen pagando en silencio millonarios rescates, atemorizados por la violencia y saña de esa organización, conocida como ‘los Magníficos’.

Sus métodos de intimidación y amenaza, unidos a la información privilegiada que manejan, han permitido que actúen por años con impunidad, como lo reveló hace una semana la Unidad Investigativa de EL TIEMPO y como lo han venido retomando otros medios que también han dado cuenta de la existencia y la sevicia de sus cabecillas.

En un trabajo conjunto entre la Fiscalía y el Gaula de la Policía, al mando del general Fernando Murillo, en junio fueron capturados 9 de sus integrantes, incluidos el subteniente Francisco López Carmona y Jefferson de Jesús Sangregorio Esquea; este último, un patrullero del municipio de Sabaneta que logró mimetizarse hábilmente en los esquemas de escolta de la Unidad Nacional de Protección. Pero la Fiscalía y la propia Policía saben que, como lo señaló la investigación periodística de este diario, los cabecillas de la banda siguen libres y se trata, para mayor preocupación, de oficiales de alto rango con acceso a información que les ha permitido presionar a sus víctimas y escabullirse de las autoridades.

Es urgente que se desmantele pronto esta tenebrosa banda que se ha venido consolidando y extendiendo a otros  departamentos

Como se sabe, la crueldad está ligada a este delito. Hace un par de meses, la familia de un importante empresario paisa tuvo que desembolsar una fuerte suma para que lo dejaran salir del hueco en el que permaneció secuestrado casi seis meses. Y hace menos de una semana, la Policía fue condenada a pagar cerca de 700 millones de pesos por no proteger a Ramiro Molina Balvin, un valiente comerciante de Medellín que fue asesinado tras señalar, con nombre propio, a varios uniformados que lo habían secuestrado.

Este tipo de episodios se creían desterrados desde hace un tiempo, cuando cayó la banda de policías autodenominada ‘los Calvos’, que plagiaba industriales para venderlos a las Farc. Este nuevo caso no puede volver a enrarecer el ambiente de un país que está intentando desarticular a organizaciones delincuenciales y sellar la paz con la guerrilla.

Desde luego, son más los uniformados buenos que están combatiendo las bandas criminales y el narcotráfico. Son más los oficiales que siguen dando su vida por la estabilidad y la seguridad del país. Pero es urgente que se desmantele pronto esta tenebrosa banda, que se ha venido consolidando y extendiendo a otros departamentos.

Capturar a los cabecillas de ‘los Magníficos’ es un reto para la propia Policía, que históricamente ha liderado las grandes cruzadas contra la delincuencia organizada y no puede permitir que un puñado de manzanas podridas empañe la labor que han venido desarrollando y mine la confianza ciudadana.

Aquí sí que vale recordar lo que decía el filósofo Federico Nietzsche: el que lucha con monstruos debe tener cuidado de no convertirse en uno de ellos.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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