Centenarios fantasmas

Centenarios fantasmas

Genera dudas que el sistema de salud esté cubriendo a unas 16.000 personas mayores de 100 años.

Por: EDITORIAL
31 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

El sistema de salud cubre, según las bases de datos oficiales, 16.703 personas mayores de 100 años, con recursos que, si bien son aportados por todos, serían la mejor inversión siempre y cuando dichos seres centenarios dejaran de ser fantasmas.

Esto, en razón de que solo la cuarta parte de ellos reportan haber recibido por lo menos un servicio de salud al año, algo completamente inconsistente si se tiene en cuenta que esta población es la más vulnerable y, en términos sanitarios, la que más demanda servicios. Mejor dicho, de ser cierto este registro, Colombia sería un referente obligado por tener los abuelos más sanos del mundo.

Pero algo no cuadra porque al sumergirse en los datos, 9 de cada 10 ancianos de este grupo estarían entre los 100 y los 110 años. El 6 por ciento de ellos tendrían entre 111 y 120 años, y al menos 160 serían unos longevos de más de 121 años, un abanico que, aunque digno de los registros Guinness, no hay cómo darle forma en carne, hueso y canas. El asunto empeora al verificar que 15.026 veteranos están afiliados al régimen subsidiado de salud, que el 62 por ciento de ellos se concentran en la costa Caribe y que, en particular, en Córdoba y Sucre se reúne la tercera parte de estos últimos rasgos, lo cual genera dudas.

La Administradora de Recursos del Sistema General de Seguridad Social (Adres) hace estos desembolsos, que –al parecer– no favorecen fantasmas, sino bolsillos muy vivos.

Aquí hay un preocupante tufillo de fraude que denota que los entes territoriales y las EPS, que deberían depurar sus bases de datos para ajustarlas a la realidad, no están cumpliendo esta tarea, y no propiamente por descuido sino presuntamente para hacerse con unos dineros de manera indebida, con el agravante de que la porción que el sistema reconoce por personas de esta edad es casi cuatro veces más que la de un adulto joven.

Y no se trata de cuestionar los recursos que se destinan a la población mayor, sino de que se aclare esta situación dada a conocer por la Administradora de Recursos del Sistema General de Seguridad Social (Adres), encargada de hacer estos desembolsos, que –al parecer– no favorecen fantasmas, sino bolsillos muy vivos.

editorial@eltiempo.com

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