Avances y retos

Avances y retos

El Informe de desarrollo humano destaca logros y da luces sobre una nueva clase de desigualdad.

Por: EDITORIAL
10 de diciembre 2019 , 07:28 p.m.

Siempre es bueno resaltar los avances que le apuntan a construir una mejor sociedad. En ese sentido, es una buena noticia que Colombia haya escalado 11 posiciones en el índice de calidad de vida que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hace a través de su programa para el desarrollo.

De hecho, el ‘Informe sobre desarrollo humano’ 2019, presentado el lunes pasado, deja ver que nuestro país, frente a un máximo posible de 1, alcanzó un índice de 0,761, mientras que en el informe precedente había llegado al 0,727. Esto evidencia progresos en aspectos como la expectativa de vida, número de médicos por habitante, escolaridad e, incluso, en un problema histórico como es la desigualdad.

El ascenso fue tan llamativo que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) seleccionó al país como sede del lanzamiento global de este informe que, en esencia, enfatiza que más allá de las desigualdades por ingreso y cambios respecto a los desequilibrios del siglo XX, el mundo enfrenta una nueva generación de inequidades.

Son claves la falta de equidad, desarrollo ambiental, transformación tecnológica y oportunidades frente a la educación

Sin embargo, no obstante estos promedios, no sobra ponerles la lupa a algunos indicadores nacionales que fundamentan el informe. Por ejemplo, en lo referente a desigualdad del ingreso, que se mide con el coeficiente de Gini –en el que más cerca de 100 representa mayor desigualdad–, de 53,5 que tenía el país en el reporte del 2017 solo descendió a 49,7 en el informe actual. Esta cifra sigue siendo alta en comparación con la del resto de naciones y termina afectando de manera dramática los avances del índice general.

De igual forma, sobre la esperanza de vida, se pasó de 74,2 a 77,1 años en el mismo periodo; los años de escolaridad ascendieron de 13,6 a 14,6, y el número de médicos por cada 100.000 habitantes creció de 18,2 a 20,8. Todas estas son mejoras que vale la pena resaltar, pero que no impiden llamar la atención sobre variables que se mantienen estables, como el número de estudiantes por cada maestro en educación primaria, la tasa de mortalidad materna, las camas de hospital por número de habitantes, además de la inquietante tasa de natalidad de mujeres adolescentes, elementos que requieren miradas serias y prioridades en las agendas oficiales.

Y, aunque cualquiera diría que estos avances no justificarían las manifestaciones de descontento que campean en los países latinoamericanos, incluida Colombia, lo cierto es que los motivos de estas están fundados, según el mismo Pnud, en una nueva clase de desigualdad ya no tan marcada por el nivel de ingresos, sino, más bien, por la falta de equidad, desarrollo ambiental, transformación tecnológica y oportunidades frente a la educación.

Parece ser que esta desigualdad en contextos de crecimientos económicos ha generado aspiraciones que no han sido satisfechas, lo cual pone de manifiesto elementos como la segregación, la falta de movilidad social y hasta la carencia de representación política.

Bajo tales preceptos, solo queda decir que todas estas desigualdades se pueden atenuar si se actúa ahora tomando como punto focal las brechas en cada una de estas variables, sembradas en lo más profundo del país.

editorial@eltiempo.com

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