Arranca Fernández

Arranca Fernández

Más que nunca, Argentina necesita del concurso generoso de sus ciudadanos para salir de la crisis.

Por: EDITORIAL 
09 de diciembre 2019 , 07:19 p.m.

Con buen pie parece arrancar el regreso al poder del peronismo en Argentina. Al menos para las cámaras y los fieles que asistieron a una misa por la “unidad y la paz” en la basílica de Luján, el mayor santuario a la Virgen María de este país.

Y decimos con buen pie porque asistieron el presidente entrante y el saliente, se sentaron uno al lado del otro y se abrazaron, en un país en donde, históricamente, los traspasos de poder no suelen guardar las buenas formas, como el agrio gesto del 2015, en el que la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner no asistió a la investidura de Mauricio Macri, que hoy deja el poder.

Más allá de si esta etapa de distensión dura más que el corto abrazo entre Macri y Alberto Fernández, su sucesor, es claro que hoy más que nunca, Argentina necesita del concurso generoso de todos sus ciudadanos para salir de la crisis económica que los tiene en recesión y que amenaza con repetir el complicado escenario del impago de deuda externa, un extremo que hunde sus raíces en los gobiernos kirchneristas precedentes –incluso antes–, pero que Macri tampoco supo gestionar, lo que al final terminó marcando su derrota en las elecciones pasadas y el regreso de Cristina K como vicepresidenta.

Con la vicepresidenta Cristina Fernández tendrá que lidiar el nuevo mandatario si quiere dejar su propia huella

Porque el panorama no se ve nada despejado. La devaluación de la moneda y la inflación tienen rotos los bolsillos de los argentinos, y aún no es claro lo que hará Fernández cuando empiecen a cumplirse los plazos de la deuda de 56.000 millones de dólares con el FMI. Pero a Fernández lo eligieron por moderado y pragmático, por lo que se espera que, más allá de consideraciones ideológicas, o lo que pueda ser la influencia insoslayable e incluso de la competencia interna de la propia Cristina K, el nuevo presidente recoja apoyos en el Congreso y en la comunidad internacional.

Es obvio que el plano interno lo ocupará la mayor parte de su tiempo, pero Fernández no puede descuidar lo internacional, frente en el cual tendrá que guardar serios equilibrios, pues por su inclinación de centroizquierda podría estar tentado a dar un viraje a una política exterior que en el cuatrienio de Macri marcó serias líneas rojas respecto a, por ejemplo, la dictadura de Nicolás Maduro. Todo esto en un vecindario cambiante, pues a Uruguay regresó la derecha, y Evo Morales dimitió en Bolivia. A lo cual se suma que sus dos principales socios comerciales son de una línea ideológica radicalmente opuesta: el Brasil del ultraderechista Jair Bolsonaro y los EE. UU. de Donald Trump.

Palabras aparte merece el regreso de Cristina al poder como vicepresidenta. Hábil componedora de la estrategia triunfante en las elecciones, algunos analistas se consuelan pensando que va a dedicar la mayor parte de su tiempo a guardar sus propios intereses, ya que sobre ella pesan varios procesos judiciales, y también en consolidar como futuro candidato presidencial a su hijo Máximo. Con la ‘vice’ tendrá que lidiar Fernández si quiere dejar su propia huella, ante el riesgo de que ella acabe siendo el verdadero poder detrás del trono de la Casa Rosada.

editorial@eltiempo.com

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