Alarma para actuar

Alarma para actuar

Ante el calentamiento global Colombia tiene una gran responsabilidad, en especial en deforestación.

11 de octubre 2018 , 12:11 a.m.

Esta semana, el mundo recibió lo que algunos han interpretado como la ‘última llamada’ para frenar una crisis climática sin precedentes en el planeta. Otros, más cautos, la han tomado como una nueva alerta que debe llevar a apretar el acelerador de cara a transformaciones necesarias. Lo cierto es que el más reciente informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) reveló los posibles riesgos y beneficios de limitar la temperatura promedio global en 1,5 grados centígrados en la próxima década, en vez de apuntarle al límite de 2 °C, como regularmente se discute en la arena política.

Los científicos insistieron en dos hechos que, sin duda, influenciarán la discusión política este año, en particular en la Conferencia de ONU Cambio Climático en Polonia, en diciembre.

El primero es que alcanzar los 1,5 °C, aunque ya supone una gran amenaza para las condiciones de habitabilidad del planeta, representa un escenario drásticamente menos complejo que el de tener un aumento de 2 °C. Es decir, lograr medio grado menos al alcanzar que las emisiones de dióxido de carbono disminuyan un 45 por ciento para el 2030 y lleguen a cero para el 2050 es una ambición que no puede estar por fuera de la agenda política y ciudadana.

Por ejemplo, al conseguir este objetivo de 1,5 °C se reduciría el aumento del nivel del mar, se mitigarían la extinción de especies y la destrucción de los arrecifes de coral, como también habría otros beneficios económicos y sociales derivados de tener un menor impacto en el sistema climático. Es el momento de recorrer la hoja de ruta que ya han trazado expertos como los recientes ganadores del Premio Nobel de Economía, William Nordhaus y Paul Romer, que combina crecimiento económico con protección del ambiente.

El segundo hecho más diciente es que los científicos advierten que lograr este límite de 1,5° C requiere cambios “sin precedentes” en varios aspectos de la economía y otros cambios sociales. Descarbonizar por completo la matriz energética del planeta en menos de dos décadas es un reto que para muchos suena a utopía.

En este contexto, Colombia, como una de las naciones más vulnerables al cambio climático, corre con una doble responsabilidad. Respecto a las alteraciones repentinas en precipitaciones y temperatura, el país necesita alinear sus políticas de desarrollo con la adaptación al cambio climático y evaluar a conciencia la expansión o adopción de proyectos extractivos contrarios, hacia una economía verde.

Sin embargo, el compromiso ineludible es frenar la deforestación, sobre todo en la región amazónica. La conservación de los bosques, que almacenan el carbono, fue destacada como una de las claves para evitar un planeta cada vez más caluroso en el reporte del IPCC. Colombia sigue en mora de concentrar toda su capacidad institucional en detener este mal, que se ha agravado en los últimos dos años y parece acabar hoy con el patrimonio ambiental del país y, a su vez, con un salvavidas indispensable ante escenarios climáticos cada vez más extremos e impredecibles.

EDITORIAL
editorial@eltiempo.com

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