Secciones
Síguenos en:
De la ineptitud

De la ineptitud

La ineptitud de la clase dirigente mundial viene de comienzos de la Revolución Industrial.

22 de julio 2021 , 08:27 p. m.

Ineptos, incompetentes, incapaces, inhábiles, torpes, ignorantes, inexpertos, egoístas, inútiles, sí señor, esta es la condición de nuestra dirigencia global. Los pocos prohombres que tienen en sus manos el destino de la humanidad han demostrado su ineptitud. Algunos billonarios que podrían resolver los enormes problemas que tiene la humanidad se dedican a acumular riqueza sin pensar en el bien común.

Hay que ver el oso estratosférico de Jeff Bezos, que declaró que los diez minuticos que estuvo en el espacio habían sido el día más importante de su vida, a millones de dólares por segundo, él y sus millonarios invitados, solo para darse el gustico de jugar a la ausencia de gravedad. Y cuando por lavarse la conciencia le regala un millón de dólares a un cocinero, demuestra que es incapaz de ejercer su rol. Pero no es él solo.

Elon Musk, por ejemplo, con su fortuna de 150.000 millones de dólares, Bernard Arnault, Bill Gates, Zuckerberg, Warren Buffet, Carlos Slim se quedan en sus castillos de millones de dólares sin responsabilizarse, como debe ser, del calentamiento global.
No se percatan de que la Tierra, Gaia, nuestra madre, está mandando unos mensajes claros, con incendios infernales que acaban con millones de hectáreas de bosques. Qué pensarán ellos de los incendios en Siberia, en Colorado; de las inundaciones atípicas en Alemania, que están desplazando a miles de personas y animales. Por qué no usan su influencia y sus riquezas para acondicionar sus industrias para que no contaminen la atmósfera con la emisión de gases, que es la causa principal del calentamiento; el derretimiento de los glaciales del Ártico es exponencial; qué esperan para exigirles a los industriales que limpien su acto.

Pero la ineptitud de la clase dirigente mundial viene de comienzos de la Revolución Industrial, cuando se buscó la producción a gran escala, sin pensar en que estaban acolitando una invasión alienígena de tortugas mecánicas que se alimentan del oro negro que le extraen de la propia tripa a la madre Tierra y lo devuelven en emisión de gases tóxicos, que afectan la capa de ozono e invaden nuestro espacio vital hasta volver nuestros centros históricos parqueaderos eternos y nuestras ciudades, ¡invivibles!

¿Por qué no vieron esto los grandes industriales? Porque están ciegos por la cantidad de millones que inútilmente van acumulando sin la mínima preocupación por lo que está pasando hoy en nuestra Tierra. Y también en el espacio.

SALVO BASILE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.