Los mayores y el personal de salud primero

Los mayores y el personal de salud primero

La propuesta de Paola Ochoa carece de justificación epidemiológica, humanitaria y económica.

20 de enero 2021 , 10:08 p. m.

El lunes, la columnista Paola Ochoa, en una columna titulada ‘Los jóvenes primero’, propuso que los jóvenes deberían tener prelación en el Plan Nacional de Vacunación para covid-19. En esta columna argumentaré por qué esta propuesta, con la evidencia científica actual, carece de justificación epidemiológica, humanitaria y económica.

Argumento epidemiológico

Los reportes científicos de las vacunas, que hasta ahora conocemos y que harán parte del portafolio del Plan Nacional de Vacunación para covid-19 en Colombia, han demostrado una alta eficacia para la prevención de enfermedad y enfermedad grave. Pero aún desconocemos su eficacia en la prevención de la infección, lo cual esperamos conocer en algunos meses.

Siendo esto así, grupos de investigación en modelamiento y la misma Organización Mundial de la Salud han recomendado que los grupos vulnerables y de alto riesgo (adultos mayores, personal de salud y personas con comorbilidades) sean priorizados en las primeras etapas de los programas de vacunación.

En este sentido, es un acierto del Ministerio de Salud de Colombia que la primera fase, que incluye tres etapas, tenga como objetivo disminuir el impacto en la demanda hospitalaria y la mortalidad. Para obtener similares resultados de impacto sobre la mortalidad vacunando jóvenes tendríamos que vacunar, incluso, a una población más grande y en un contexto de escasez de biológicos.

También hace parte de la primera etapa el personal de salud de primera línea, quienes se encuentran en una alta exposición como consecuencia de su trabajo, y de quienes además dependemos el resto de los ciudadanos para que el sistema de salud no colapse. Recordemos que, según reporte del Instituto Nacional de Salud, durante la pandemia se han reportado en Colombia 185 muertes por covid-19 en este grupo. Por supuesto que hay retos inherentes a alcanzar coberturas en el grupo de adultos mayores, pero así mismo alcanzar al personal de salud será más fácil.

Argumento humanitario

Con la evidencia actual de que la vacuna tiene eficacia principalmente para prevenir la enfermedad en adultos, ¿podemos hacer caso omiso de esta evidencia clave para incorporar una mirada ética y humanitaria en el plan de vacunación?

¿Acaso como sociedad podemos lanzar la idea de que la vida de los mayores vale menos, y más aún cuando su vida corre más riesgo por esta pandemia?

Por supuesto, los jóvenes se han visto gravemente afectados por la pandemia y por el cierre de colegios y universidades. Pero hay evidencia contundente de que los jóvenes tienen menos probabilidad de enfermar gravemente y morir en comparación con adultos. Así que la solución por ahora no es priorizarlos en el plan de vacunación. Abrir establecimientos educativos es prioritario; y lograrlo precisamente pasa por reducir la mortalidad y el contagio entre el resto de los sectores de la sociedad.

Adicionalmente, después de un año de pandemia, el personal de salud está exhausto. Han arriesgado sus vidas y lo mínimo que como sociedad debemos hacer, también desde un punto de vista humanitario, es priorizarlos en el plan de vacunación.

En la segunda fase del programa, el objetivo será reducir contagio e idealmente lograr la inmunidad colectiva mediante la vacunación de la población de menor riesgo.

Argumento económico

La principal razón por la cual aparece la necesidad de restricciones, como el cierre de establecimientos y hasta cuarentenas, es precisamente por el riesgo de desborde o colapso del sistema de salud. Por ello, vacunar de forma prioritaria a quienes más se enferman, mueren y cuya demanda hospitalaria pone en riesgo el sistema de salud es razonable desde el punto de vista económico. Si se logra, que esperamos así suceda, el crecimiento económico puede ser mayor.

Para finalizar, es ideal que haya debates sobre este y otros aspectos de la vacunación, pero hay una responsabilidad en el tipo de opiniones que emitimos quienes de alguna manera tenemos la posibilidad de ser escuchados. Lograr que el Plan Nacional de Vacunación tenga éxito depende de las instancias gubernamentales, pero también de la prensa, de los científicos y de la población en general.

Zulma M. Cucunubá
M. D., Ph. D. Profesora de Epidemiología, Universidad Javeriana, Colombia. Investigadora del Centro MRC para Análisis de Infecciones Globales, Imperial College London, Reino Unido.

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