Secciones
Síguenos en:
Mi profesora de historia

Mi profesora de historia

Comencé a entender que el pasado podía tener relación con el presente.

18 de abril 2021 , 11:14 p. m.

Recuerdo haber estudiado –o, para ser precisa, repetido– durante varios años escolares una colección de fechas y datos denominada “Historia de Colombia” que se organizaba en cinco períodos, con fechas de inicio y de final, separadas por un guion. Descubrimiento, Conquista, Colonia, Independencia y República, recitábamos esos periodos exactos que alguna mano invisible había clasificado así, ni idea de por qué ni desde cuándo (esas preguntas no hacían parte de la materia), y que comenzaban en 1492, cuando nos habían “descubierto”. Antes de eso, veíamos una nata de tiempo borrosa llamada “prehispánica”, de la que recuerdo las chocitas de paja de “los chibchas” (sic) y la descripción, con dejo peyorativo, de sus rasgos físicos: pelo lacio, pómulos salientes, baja estatura y poco más.

El último período, la República, no tenía guion ni fecha final. Se extendía desde 1819 hasta nuestros días, así se recitaba, y “nuestros días” se desgranaban en una lista de presidentes, con sus cuatrienios separados también por guiones. Con excepción de nuestras guerras, conmociones y magnicidios frecuentes, o de la periódica expulsión y el posterior recibimiento de los jesuitas –que nunca entendí por qué salía tanto en el libro–, era fácil memorizar ciertas palabras repetidas para pasar exámenes sobre República: de cualquiera de esos presidentes podía predicarse que había hecho escuelas y “obras públicas”.

Yo tenía buena memoria y repetía esa “data” que hoy cabe en la memoria del celular más anacrónico, y que se mezclaba con las tablas de multiplicar, las tres cordilleras, los accidentes geográficos, las capitales de departamentos y largas listas olvidadas. Lo que nunca olvidaré fue una lección de Fanny, mi profesora de “sociales”, quizás aburrida también de repetir viejas historias. Un día, después de escribir algo en el tablero, se asomó al pasillo con un gesto que tengo grabado como una puesta en escena, para verificar que nadie pudiera oírla, y luego cerró la puerta del salón. Las monjas de mi colegio –sus jefas– eran españolas y, mientras fuera del aula corrían los tiempos de la dictadura de Franco en España y del estado de sitio en Colombia, mi profesora explicó esos pormenores de la Conquista que todos conocemos, sobre el oro que se llevaron los españoles y sobre la explotación de los indígenas.

No recuerdo cuántos años tenía ni cuál era el presidente de “nuestros días”, pero puedo ver ese momento en el que comencé a entender que el pasado podía tener relación con el presente, y con la profe y las niñas del salón; y que aquellas listas de datos no hablaban solas ni habían sido escritas por manos invisibles, sino que alguien podía hacerlas hablar –o callar– y darles distintos significados: que podían ser procesadas entre las voces y las historias de personas o de colectividades, y que no eran neutrales: que podían ser polémicas y meternos en problemas.

Esa lección de historia, como memoria en movimiento, escrita entre versiones y silencios, que hoy tendría que parecer obvia, sigue siendo motivo no de controversia y debate, como debería ser, sino de escándalo, según lo muestra la reacción suscitada por el taller sobre ‘falsos positivos’ que la profesora Sandra Ximena Caicedo les propuso a sus estudiantes de noveno. “Todos los alumnos deben grabar y publicar las falsedades que divulgan... esos profesores activistas de izquierda... que carecen de las virtudes de un verdadero maestro”, señaló por redes María Fernanda Cabal.

Habría que contestarle que lo que enseñan los “verdaderos maestros” no son datos. Que los datos ya están en internet y no se borran, aunque se intente –y no solo ahora– borrar de tantas formas a quienes los interrogan y los hacen hablar.

YOLANDA REYES

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.