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La equidad de género: no solo es lo más justo, sino el mejor negocio

La equidad de género: no solo es lo más justo, sino el mejor negocio

Dirigir los esfuerzos hacia la justicia e inversión en la equidad de género es progreso para todos.

30 de septiembre 2020 , 09:25 p. m.

Women in Connection es un grupo de mujeres líderes que trabajan por la equidad de género, el empoderamiento de la mujer y el bienestar económico y social del país.


Hace 19 años comencé un trabajo que estaba lejos de la evidencia económica y global: sacar de la pobreza a madres adolescentes que se encontraban en la base de la pirámide. Pocos entendíamos que el embarazo en jóvenes que se encontraban debajo de la línea de pobreza las condenaba de por vida, aumentaba la deserción escolar y era un perpetuador del subdesarrollo. Comencé entonces a engancharme en la economía del desarrollo con modelos que atacaran la pobreza de manera contundente.

Montar una empresa social no solo requería de un entendimiento acerca de la descomposición social, sino también saber entrar al corazón de quienes han vivido en el abandono y la pobreza. Algo así como tener un manejo empresarial, pero con profunda compasión. La Fundación Juanfe para la cual trabajo (y es además un propósito personal que nace por la muerte de mi hijo, Juan Felipe, quien cayó de un octavo piso) creó un modelo de desarrollo social llamado Modelo 360 Grados, que rompe ciclos de pobreza de madres adolescentes en la base de la pirámide. Con una intervención de dos años, las educa, las hace socialmente productivas, les da empleo y, lo más importante, las empodera para que sean responsables de su sexualidad. Tenemos operación en Cartagena, Medellín, Panamá y Chile.

En este tiempo he tenido a mi cargo el impacto social medible en la organización, la sostenibilidad, replicabilidad y escalabilidad del modelo, pero también liderar un tema tan crucial que hoy tiene una amplia evidencia mundial: la equidad de género no solo es lo más justo, sino el mejor negocio para la sociedad. Estadísticas globales muestran que cuando una joven cursa un año adicional de secundaria, sus ingresos futuros se incrementan de un 15 a un 25 %. Hay una correlación directa entre niñas estudiando y el desarrollo de un país. Eso, a su vez, genera más desarrollo, pues el 90 % de los ingresos de una mujer los reinvierte en su familia y su comunidad, en comparación con un 30 % de los hombres.

Un país progresa cuando sus mujeres progresan. Colombia ha hecho avances importantes, pero no a la velocidad que quisiéramos. Hay un aumento en términos de participación de mujeres en la economía, representación política, avances en educación y salud. Según el escalafón de paridad de género del Foro Económico Mundial de 2019, Colombia pasó del puesto 40 al 22 en lo referente al cierre de brechas.

Sin embargo, el país va perdiendo el año en materia de violencia y derechos humanos. Una de cada tres mujeres ha reportado algún tipo de violencia, ni qué decir del trato a las niñas. Hace unos meses, en una entrevista con un medio, me preguntaron cuál había sido la experiencia más difícil en estos años de trabajo, a lo que contesté: “Si quieres ser una persona en desgracia en Colombia, solo tienes que cumplir dos requisitos: ser niña y ser pobre. Si quieres que te vaya peor, ser afro, y aún peor, ser rural o indígena”. La vulneración de los derechos de las niñas y mujeres no tiene precedentes. En el 2019, 98.000 mujeres presentaron denuncias por violencia. De estas, 22.150, por violencia sexual, y 10.450 de ellas fueron niñas de 10 a 14 años. ¡Cada hora, dos mujeres son abusadas sexualmente en el país! Más duro todavía es ver las cifras de abuso sexual de niños de 0 a 4 años, que no bajan de los 3.000 casos al año. El 93 % son niñas.

Aunque hay leyes que ‘amparan’ a la mujer, como la Ley de Feminicidio o la Ley Natalia Ponce, hay una impunidad del 91 %. No contamos con un sistema que soporte una estrategia de judicialización; faltan investigadores, fiscales y jueces preparados para obrar a favor de las víctimas. Eso se llama permisibilidad judicial y una sociedad que se ha vuelto tolerante a este tipo de delitos.

Un tema clave es la justicia, pero más importante todavía es que no tenemos una educación fundamentada en valores familiares y sociales, que además no genera confianza dentro del núcleo de formación de una niña, el cual es la familia, inclusive ahí es donde se realizan las mayores agresiones físicas y sexuales.

El país debe tener claro que dirigir los esfuerzos hacia la justicia e inversión en la equidad de género es progreso para todos. Como dijo sir Mark Malloch Brown, exjefe de gabinete de la ONU y vicepresidente del Banco Mundial, en una gran conferencia magistral que escuché en Suiza: “¿Quieren ir rápido en desarrollo? Solo tienen que hacer dos cosas: invertir en educación y en mujeres y niñas”.

Catalina Escobar
Emprendedora social, líder con espíritu y visión social-empresarial que la han hecho merecedora de incontables premios en Colombia y en el exterior. Emprendedora social destacada del año 2015 por el Foro Económico Mundial (WEF), World of Children Humanitarian Award en 2015 y reconocimiento honoris causa de la Universidad de Clark en 2016, entre otros. Es la presidenta de la Fundación Juanfe y pertenece a la junta directiva de Women in Connection.

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Catalina Escobar

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