Violencia, arte y memoria

Violencia, arte y memoria

Las armas se siguen usando para intimidar, desplazar, ultrajar, silenciar y asesinar.

Por: Vladdo
15 de enero 2019 , 08:17 p.m.

A pesar del inmenso paso que significaron la desmovilización de las Farc y su incorporación a la vida civil y política, todos sabemos que aún falta mucho para que este sea un país pacífico. Aunque el silenciamiento y la entrega de armas de ese grupo guerrillero representaron un alivio, las muertes violentas no cesan; aunque las cifras hayan disminuido. Algo similar ocurrió tras el sometimiento de las autodefensas durante el gobierno de Uribe, proceso que, a pesar de todas sus fallas, también marcó un descenso importante en la cantidad de víctimas de esas masacres que en nuestro pasado reciente eran noticia cotidiana.

Pero, desgraciadamente, la violencia sigue pavoneándose en las ciudades y campos colombianos, sin que parezca haber una solución en el horizonte. De hecho, en muchas partes de nuestro territorio las armas se siguen usando para intimidar, desplazar, ultrajar, silenciar o asesinar a muchos colombianos. Peor aún: el año pasado, y luego de cinco años de disminución, el índice de homicidios aumentó en el país y en días recientes estamos hablando de nuevo de asesinatos múltiples, desplazamientos y amenazas en varias zonas del país, en hechos que nos hacen temer por el regreso de esas épocas oscuras, que ya creíamos superadas. Otra vez nos está invadiendo esa calma chicha.

En este desolador panorama, es muy importante el llamado que nos hacen Doris Salcedo y Jesús Abad Colorado desde sus diferentes estilos y modos particulares de percibir la realidad. Con su obra Fragmentos, instalada en una vieja casa del barrio La Candelaria, en Bogotá, Doris nos pone a caminar sobre toneladas y toneladas de armas fundidas y convertidas en gruesas placas metálicas, fundidas en moldes elaborados a partir de unas láminas de aluminio martilladas, pisoteadas, golpeadas y transformadas por un grupo de mujeres –víctimas de violencia sexual–, para desahogar su dolor o encauzar esa rabia durante mucho tiempo contenida. Recorrer esas grandes y frías baldosas, alrededor de las cuales se levantan inmensas paredes blancas, es un emotivo ejercicio de reflexión sobre esa tragedia que muchos han vivido, pero que muchos más prefieren ignorar –o justificar– porque no los ha tocado directamente.

Y a pocas calles de allí, en el claustro de San Agustín, en la exposición ‘El testigo’, Chucho Abad comparte con el público parte de los miles de fotografías que ha captado como observador de primera mano de los hechos más horrorosos de nuestra historia reciente, protagonizados por actores armados ilegales y también por agentes del Estado. Son imágenes que contienen relatos –casi todos, de personas anónimas que han padecido la violencia en formas indecibles– y deberían servirnos como referente en este desasosiego en el que estamos inmersos, para pensar en la importancia de romper esa espiral de dolor que ha atrapado a tantos y tantos colombianos, la mayoría de ellos humildes.

En uno y otro caso, el ejercicio de reflexión es el mismo: ¿han valido la pena tanta sangre derramada, tantas vidas perdidas, tantas infancias robadas, tantas familias rotas, tantos futuros truncados? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir en las mismas? ¿Estamos condenados irremediablemente a repetir una pesadilla infinita?

Dicen que el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla. Lo único peor que eso es repetir esa historia, a pesar de conocerla. Como si no nos importara…

* * * *

Colofón. El asesinato de Wilton Orrego, guardaparque de la Sierra Nevada, confirma que las amenazas que se ciernen sobre los defensores de nuestro patrimonio ecológico no se pueden subestimar. Detrás de estas acciones vienen la deforestación, el despojo, la minería ilegal y el narcotráfico. No podemos dejar solos a los ambientalistas.@OpinionVladdo

Sal de la rutina

Más de Vladdo

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.