Un nuevo paradigma

Un nuevo paradigma

Es propicio establecer un nuevo paradigma mundial en la fallida lucha contra el narcotráfico.

Por: Vladdo
16 de junio 2020 , 09:25 p.m.

Para Marta Lucía Ramírez no ha sido nada sencilla la situación que ha tenido que vivir desde cuando un hermano suyo fue condenado en Estados Unidos por traficar con heroína en 1997. Hoy, ya liberada de esa pesada carga, el país debe reconocerle a la Vicepresidenta el sacrificio que tuvo que hacer al pasar 23 años sin mencionar en público un problema como ese.

Si para una persona normal no poder hablar abiertamente de una tragedia familiar de esa magnitud debe ser un esfuerzo descomunal, para una mujer tan expresiva como ella eso tuvo que ser casi una tortura, que por fortuna llegó a su fin el jueves pasado, gracias a las revelaciones de Gonzalo Guillén y Julián F. Martínez.

Desde ese día el asunto ha sido ampliamente debatido, y la conclusión es que nadie puede pedirle a Marta Lucía que pague los platos rotos por su hermano menor. Sin embargo, vale la pena repasar las implicaciones que ese silencio ‘obliguntario’ ha tenido en su trayectoria profesional y, sobre todo, en su vida pública.

Aquella Marta Lucía que ha propuesto combatir el narcotráfico con mano dura es la misma que define ahora ese delito como una tragedia familiar.

Desde aquel desafortunado incidente, Marta Lucía ha sido ministra de Comercio Exterior, embajadora en Francia, ministra de Defensa, senadora de la República y vicepresidenta. Y, aunque muchos subrayan que su desempeño ha sido impecable en sus distintos cargos, falta una pregunta fundamental: ¿habría ocupado ella todos esos puestos si se hubiera conocido públicamente el caso de su hermano?

Para empezar, situémonos en el contexto de 1998, cuando el hermano de Marta Lucía estaba en la cárcel, purgando su condena, y el país, inmerso en el escándalo del proceso 8.000. Luego de denunciar durante años que el cartel de Cali financió la elección de Ernesto Samper en 1994, Andrés Pastrana gana las elecciones presidenciales del 98 y se compromete a luchar contra el narcotráfico y la corrupción. Así las cosas, ¿habría sido Pastrana capaz de incluir a Marta Lucía en su gabinete si la opinión pública supiera que en ese momento ella tenía un hermano preso por narcotráfico? ¿Se habrían dado la pela de tenerla como ministra y después como embajadora?

Luego, en 2002, si todo el mundo hubiera conocido esa historia, ¿se le habría medido Álvaro Uribe a ponerla nada menos que como ministra de Defensa? Antes de responder esta pregunta, recordemos que hace 18 años la coyuntura era bien distinta de la actual, Uribe no era tan poderoso como hoy, y con las sombras que había a su alrededor, no hubiera sido tan fácil justificar esa designación.

Adicionalmente, en todos estos años, Marta Lucía fue precandidata y candidata presidencial y fue elegida senadora en 2006, con una altísima votación. Por tal motivo cabe preguntarse si sus electores –conociendo esa historia familiar– habrían votado igual por ella en las distintas elecciones en las que ha participado. Más aún: ¿se imaginan cómo hubieran sido los debates presidenciales con ese dato a la mano?

Y, para completar, resulta inaudito que Marta Lucía no hubiera tocado el tema con su compañero de fórmula presidencial de 2018. Iván Duque se enteró por las noticias y, con lo debilucho que está en sus propias toldas, era obvio que saliera a respaldarla; pero eso no habla muy bien de la transparencia de la que se jacta la Vicepresidenta.

Lo paradójico es que aquella Marta Lucía que ha propuesto combatir el narcotráfico con mano dura es la misma que, al admitir que fue golpeada por ese flagelo en su propia casa, define ahora ese delito como una tragedia familiar. Y a lo mejor tenga razón. Es más: si ella y su jefe fueran consecuentes, en vez de seguir con la represión, deberían dejar a un lado el garrote y encargarle el manejo de la política antidrogas al ICBF. Las condiciones están dadas para establecer un nuevo paradigma mundial en la fallida lucha contra el narcotráfico.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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