Un desafío de verdad

Un desafío de verdad

Las Farc tienen que aportar una prueba contundente para demostrar que asesinaron a Álvaro Gómez.

Por: Vladdo
06 de octubre 2020 , 09:10 p. m.

El comunicado de la plana mayor de las Farc adjudicándose el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado plantea varios desafíos, pero puede convertirse en una interesante oportunidad. El primer reto, sin duda, es para la JEP, que tiene la misión de establecer la veracidad de esa confesión, pues es el punto de partida de un caso atípico, en el cual –al contrario de lo que ocurre en un proceso convencional– la parte acusada está empeñada en que se demuestre su culpabilidad y no su inocencia.

Como es obvio, la autoincriminación de los dirigentes de esa antigua guerrilla no es suficiente. Se necesita mucho más que unos golpes de pecho y una carta, por muy sentida que sea, para que esa inaudita teoría sea corroborada por las autoridades judiciales y digerida por la ciudadanía, pues más allá de las supuestas alusiones de ‘Tirofijo’ en un libro clandestino citado hace 8 años por José Obdulio Gaviria, las Farc tienen que aportar algún elemento, algo concreto que sustente su inesperada versión sobre el magnicidio.

Esta explosiva revelación deja en el aire muchos interrogantes; empezando por el hecho de que no es fácil entender por qué ese grupo subversivo no se reivindicó hace 25 años semejante golpe. En ese momento la figura de Álvaro Gómez, como representante de “la oligarquía dominante” y de “la derecha opresora”, podía constituirse en un objetivo militar entendible –aunque no justificable, desde luego– y la noticia de su eliminación podría haberle dado muchos réditos políticos y propagandísticos a un grupo insurgente, inmerso en una guerra frontal contra el establishment.

En resumen, suena complicado justificar tanto hermetismo, así la intención fuera, según algunos, generar confusión y caos para debilitar el ya maltrecho gobierno de Ernesto Samper. Por otra parte, de resultar cierta esta tesis habría que reconocer la habilidad de las Farc para ejecutar un plan tan perfecto y realizar una operación de tal magnitud sin dejar pistas ni despertar la menor sospecha durante un cuarto de siglo. Ni James Bond es tan efectivo...

Si las Farc dicen la verdad, podríamos estar en la antesala de un proceso muy interesante para empezar a hablar de los hechos que han marcado la angustiosa historia reciente de Colombia

Ahora bien, si las Farc logran demostrar que están diciendo la verdad, podríamos estar en la antesala de un proceso muy significativo para empezar a hablar de los hechos que han marcado la angustiosa historia reciente de Colombia; no para buscar venganza ni llenar cadalsos sino para empezar, ahora sí, a pasar las páginas de la incertidumbre y a descorrer de una vez por todas ese pesado velo que nos ha impedido mirarnos a nosotros mismos como sociedad.
Los bandos violentos que han inundado de sangre y dolor este país no han actuado solos; han contado con la ayuda, la financiación o el silencio cómplice de muchos actores de la vida nacional que siguen pasando de agache. No avanzaremos nada si les exigimos a los antiguos guerrilleros toda la verdad, pero a la vez nos conformamos con la memoria selectiva de los paramilitares, mientras los agentes del Estado, la clase política, la Iglesia, los militares, los empresarios, los terratenientes, e incluso los medios, se mantienen al margen, sin asumir la cuota de responsabilidad que les corresponde por acción o por omisión en todo este proceso de deterioro social e institucional.

Sé que no es sencillo sacar adelante esa hipotética conversación, y seguramente tomaría mucho tiempo, pero no solo nos la merecemos, sino que requerimos iniciarla con urgencia, si la idea es rescatar un proyecto de Nación. Pero no se puede pretender que sea una discusión para justificar nuestros prejuicios y prevenciones, sino para reencontrarnos y aceptarnos en la diferencia. Como decía Borges, “no se trata de ganar o de perder. Se trata de investigar, entre muchos, algo. Y si se llega a la verdad, no importa que la verdad esté de este lado de la mesa o del otro”.

VLADDO
puntoyaparte@vladdo.com

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