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Si Facebook fuera un país

Si Facebook fuera un país

Todos le entregamos voluntariamente nuestra información personal a Facebook en bandeja de plata.

Por: Vladdo
16 de noviembre 2021 , 08:00 p. m.

¿Qué pasaría si Facebook fuera un país? Desde luego, no soy el primero ni seré el último en preguntarse qué tipo de sociedad sería esa. ¿Cómo sería su gobierno? ¿Y el gobernante?

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Para empezar, con 2.740 millones de 'habitantes', la 'República de Facebook' sería el país más poblado del mundo, pues prácticamente duplicaría a China, que tiene 1.423 millones de personas. Sería ocho veces más populosa que Estados Unidos, donde apenas hay 329 millones de habitantes, y sería casi trece veces más grande en población que Brasil. Y de nuestro país ni hablar, pues los modestos 50 millones de colombianos representaríamos tan solo una quincuagésima parte de los habitantes de la'‘metanación' fundada por Zuckerberg, que equivalen aproximadamente a una tercera parte de la población actual de la Tierra, calculada en unos 7.800 millones de personas. Pero ojo: estas cifras no son simples personas.

Gústenos o no, quienes accedemos con demasiada o poca frecuencia a esa red social somos unos simples números; unos dígitos que nos covierten en algo peor que un cliente; así se inventen nombres muy bonitos, originales e inspiradores para definirnos.

Tal vez suene muy romántico decir que pertenecemos a una comunidad, cuando en realidad somos un paquete de datos que los ingenieros y los robots de Facebook utilizan para multiplicar los ingresos de esa compañía de manera descomunal. No en vano, según informes del mes pasado, Facebook reportó que entre enero y septiembre de este año obtuvo ganancias por 29.085 millones de dólares; un incremento 62 % superior a las utilidades del mismo período del año pasado.

La República de Facebook sería algo así como una mezcla entre emirato, dictadura y paraíso fiscal, donde sólo se haría lo que dijera el líder supremo.

En este punto no está de más recordar lo absurdo que era el recelo de muchas personas que, en medio de la crisis de la pandemia, protestaban cuando les pedían algunos datos para llevar un registro público de información. Es paradójico ver que muchos de los que armaban esas pataletas, con el supuesto fin de proteger su información personal, son los mismos que consignan cada una de sus actividades en las redes sociales, sobre todo en Facebook, gracias a lo cual esta empresa sabe, entre otras cosas, qué clase de comida les gusta, qué libros les interesan, cuáles son sus marcas favoritas a la hora de hacer compras, quiénes son sus amigos –con edades, profesiones y cuentas de correo incluidas–, etcétera.

Mejor dicho, lo que averiguaban los sabuesos del DAS cuando chuzaban o les hacían seguimientos ilegales a magistrados, periodistas y opositores del régimen de la seguridad democrática era un juego de niños si se compara con toda la información que Facebook tiene sobre nosotros; con el agravante de que nosotros mismos se la entregamos voluntariamente en bandeja de plata y se la actualizamos siempre. Y eso no es lo peor.

Como se ha denunciado en documentales, investigaciones periodísticas e incluso en tribunales, lo preocupante es lo que Facebook hace con toda esa información, pues no sólo la utiliza para direccionar publicidad y recomendarnos cosas que podrían interesarnos, sino para vendésersela a terceros interesados en manipular nuestra conducta, nuestras relaciones personales, nuestra vida profesional, nuestra vida social y, por ahí derecho, nuestras decisiones en materia política, tal y como quedó en evidencia en la campaña de Trump, hace cinco años.

Pero, volviendo a la cavilación inicial, una hipotética República de Facebook estaría lejos de ser una democracia. Sería algo así como una mezcla entre emirato, dictadura y paraíso fiscal, donde sólo se haría lo que dijera el líder supremo y donde todos sus habitantes se vigilarían entre sí.

De hecho, sería la materialización de la pesadilla retratada por George Orwell en su novela '1984', que luego de más de setenta años sigue más vigente que nunca.
Un momento: "¿sería?"

VLADDO
puntoyaparte@vladdo.com

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