Sensatez, a pesar de todo

Sensatez, a pesar de todo

La muerte de Dilan Cruz no debe llevarnos a reaccionar con calentura ni a perder la sensatez.

Por: Vladdo
26 de noviembre 2019 , 07:10 p.m.

En la delicada situación que atraviesa el país, Iván Duque no ha hecho más que dar palos de ciego. Desde el día del paro, sus reacciones han sido erráticas y tardías, y no ha logrado tomar medidas concretas para conjurar la crisis. Su cita con los alcaldes y gobernadores electos –quienes por ahora no pueden aportar gran cosa– era un evento social que ya tenía programado desde antes del paro.

El Presidente está tan perdido en esta coyuntura que al comienzo tomó las manifestaciones como un asunto de seguridad y orden público y luego, arrinconado, habló de “profundizar” un diálogo social que nunca ha existido y se extenderá hasta el 15 de marzo, plazo sacado del cubilete. Vaya uno a saber si esa fecha límite no se fijó con la doble intención de mostrarles a los observadores incautos que está actuando, mientras deja transcurrir el tiempo para que el impulso de la protesta se diluya.

Y, en medio de todo este desbarajuste, se produce la muerte del joven Dilan Cruz, víctima de una especie de balazo en la cabeza, propinado por la espalda por un agente del Esmad, que usó, según el director de la Policía Nacional, general Óscar Atehortúa, un “arma de baja legalidad”, ¿letalidad?, en un hecho injustificable, cuyos responsables deben ser sancionados ejemplarmente.

Es fundamental que el Esmad admita su responsabilidad en la muerte de Dilan Cruz, que haya total claridad y celeridad en la investigación y que los culpables sean sancionados

Aunque el fallecimiento de este muchacho nos llena de pesar, ese doloroso acontecimiento no debe llevarnos a reaccionar con calentura ni a perder la sensatez. Es cierto que los abusos de la Fuerza Pública producen indignación y que el de Dilan no ha sido el único episodio de brutalidad policial en esta coyuntura ni en la corta y controvertida historia del Esmad. Sin embargo, plantear su desmonte es absurdo, así suene como una reivindicación popular.

En todas las democracias del mundo –incluso las más avanzadas, como las nórdicas–, la policía tiene unidades que entran en acción en situaciones que pongan en riesgo la seguridad pública. Así que pedirle al Gobierno que desmonte ese cuerpo policial, debido a los excesos de algunos de sus integrantes, resulta casi tan absurdo como sería exigir acabar con la Dian porque cobra impuestos demasiado altos. El problema, pues, no es el Esmad per se; pues si desde el alto mando no se envía un mensaje contundente de respeto a las garantías ciudadanas, si no se hace un riguroso seguimiento de las actuaciones de los uniformados, nada se consigue.

Lo que sí toca exigir –no solo en relación con la policía, sino con todas las fuerzas de seguridad– es apego a la institucionalidad, respeto irrestricto a los derechos humanos, acatamiento incondicional a la Constitución, revisión de los protocolos, capacitación de sus integrantes, transparencia en los procedimientos, claridad en las investigaciones que involucren a sus miembros y supervisión independiente de sus operaciones, entre otras cosas. Hablar de su desarticulación es un pedido innecesario, con tufo de populismo.

Y en el caso específico de Dilan, es fundamental que el Esmad admita su responsabilidad, que haya total claridad y celeridad en la investigación y que los culpables sean sancionados con toda severidad. Solo así sus integrantes entenderán que la extralimitación en sus funciones tiene consecuencias y quizás empiecen a recuperar la confianza y el respeto de esa franja de la sociedad que con razón les teme y les reclama.

* * * *

Colofón. A propósito de sindéresis, decir que Iván Duque es un ‘prisionero’ del ala más radical del Centro Democrático es un grave error de apreciación. El Presidente no es un perseguido, pues durante años ha trabajado con esos dirigentes, sabía quiénes eran y conocía perfectamente sus métodos; pero le pudieron más el ego y la ambición de poder y decidió hacer política con ellos y gobernar en su compañía. No es ninguna víctima.

puntoyaparte@vladdo.com

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