Restaurantes, en la olla

Restaurantes, en la olla

Las polémicas públicas entre la Presidencia y la Alcaldía sólo sirven para sembrar más ansiedad.

Por: Vladdo
30 de junio 2020 , 09:25 p.m.

Docenas de destacadas figuras de los restaurantes y clubes de la ciudad les escribieron al Gobierno central y a la Alcaldía para exigir medidas urgentes para evitar que la capital siga siendo una “ciudad fantasma” por el resto del año. En una carta firmada por más de 30 chefs y restauradores de alto perfil –y redactada en duros términos–, ellos advierten que “se deben tomar medidas inmediatas” para evitar grandes pérdidas de empleos y ayudar a la capital a liderar la recuperación económica nacional de la peor recesión de la que se tenga registro.

Estas líneas, que podrían referirse a la grave crisis que atraviesan los restaurantes y locales nocturnos de Bogotá, son tomadas del Evening Standard, un diario de Londres, ciudad en la que la pandemia también está causando graves estragos en un sector que se sostiene gracias a la gastronomía y el turismo, y cuyo deterioro ha ocasionado el cierre de numerosos locales, el despido de centenares de empleados y la consiguiente zozobra para miles de familias, que están entrando a empujones a un túnel de desesperación y angustia.

En el caso particular de la capital del país, hemos visto las alarmantes declaraciones de reconocidos empresarios restauranteros, quienes –con no poca razón– han lanzado una desesperada voz de auxilio en medio de la cuarentena para tratar de salvar no solo sus negocios, sino la situación laboral de cocineros, meseros, proveedores y todos aquellos que intervienen en esa extensa y compleja cadena logística que hay detrás de los platos que degustamos en cada restaurante; desde una simple hamburguesa hasta una elaborada receta de langostinos o de cocina fusión, pasando por las preparaciones típicas de nuestra comida tradicional.

Bogotá se perfilaba como un gran destino gastronómico y ahora ve cómo sus más emblemáticos establecimientos van cerrando uno tras otro.

Sin embargo, esos llamados han caído en el vacío y muchos restaurantes han tenido que apagar sus fogones definitivamente por diversas causas, que van más allá de la obvia y dramática falta de facturación. Es inexplicable, por ejemplo, que el Gobierno se haya negado a reprogramar los pagos de algunas obligaciones tributarias o que muchos propietarios de locales, sin ningún asomo de solidaridad, persistan en cobrar el mismo arriendo que de costumbre, como si no estuviera pasando nada.

Aparte de las anteriores consideraciones, otro factor que tiene en la olla a los restaurantes es la incertidumbre sobre una posible reapertura. Curiosamente, al igual que en Londres, “lo que la industria más necesita ahora es claridad del Gobierno sobre cuándo exactamente pueden abrir y bajo qué condiciones”, como bien lo registra en otra nota el periódico antes mencionado. Y si los ingleses no la tienen clara, la cosa por aquí no es muy diferente y los restauranteros –al igual que buena parte de la ciudadanía– siguen en ascuas, al tiempo que los políticos encargados de unir voluntades y esfuerzos para enfrentar la pandemia se la pasan como perros y gatos, enzarzados en disputas de poder, sin caer en cuenta de que estamos en medio de una crisis humanitaria.

Es entendible que la Presidencia y la Alcaldía tengan sus diferencias; lo malo es que las tramiten en vivo y en directo, sembrando más ansiedad en esta ciudad, que se estaba perfilando como un gran destino gastronómico y ahora ve cómo sus más emblemáticos establecimientos van cerrando uno tras otro.

* * *

Colofón. Yo creo que si escuchara las apresuradas declaraciones de la semana pasada de Iván Duque (cuando anunció que, si era preciso, estrenaba la pena de cadena perpetua con los soldados que violaron a la niña embera, en Risaralda), Álvaro Gómez Hurtado se revolcaría en la tumba. Es imperdonable que su antiguo alumno de la facultad de Derecho de la Sergio Arboleda haya cometido un error tan protuberante, no obstante la supuesta pilera que tantos le atribuyen.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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