Otro trino desafortunado

Otro trino desafortunado

A diferencia de lo que sucedió aquí, en Chile el Gobierno sí atendió el clamor de los manifestantes.

Por: Vladdo
27 de octubre 2020 , 09:25 p. m.

Si alguien se pregunta por el cinismo de Iván Duque, en su cuenta de Twitter puede despejar cualquier duda. A la sarta de trinos en los cuales describe un país que no existe y se derrite en autoelogios sobre su gestión, se suman comentarios simplemente patéticos, como el que publicó el lunes, luego del plebiscito realizado en Chile.

“Felicito al pueblo chileno por su participación en las urnas este domingo y el valor democrático expresado por sus ciudadanos. Les deseamos éxitos en las etapas que vienen y los acompañamos, desde Colombia, en este proceso”, escribió en esa red social. A primera vista, estas palabras parecen un gesto de solidaridad con un país que está viviendo una efervescencia democrática sin precedentes, solo comparable con la reinstauración de la democracia en 1990, cuando Patricio Aylwin asumió el poder, tras casi 17 años de dictadura.

Y no es para menos. Desde el año pasado, muchos latinoamericanos nos hemos emocionado al ver en las noticias las grandes movilizaciones organizadas por la juventud chilena, a las que se fueron sumando más y más personas de diversos orígenes y condiciones, empeñadas en buscar un país más justo, con instituciones más modernas.

Sorprende que Duque quiera ahora subirse al carro de la victoria de los chilenos, olvidando que ignoró las peticiones que los colombianos le hicieron hace un año en multitudinarias manifestaciones.

Por eso, desde México hasta la Patagonia, muchos estábamos atentos al resultado del plebiscito del domingo, en el que los ciudadanos australes decidían si sepultaban de una vez por todas la Constitución de 1980, redactada en plena dictadura pinochetista, para darle paso a una nueva carta magna más incluyente y más equitativa.

La victoria de los reformistas fue aplastante y casi un 80 % de los votantes aprobó la redacción de una nueva constitución, proceso que se desarrollará a lo largo del próximo año, cuando se elija e instale la Convención Constituyente, que redactará el nuevo texto constitucional, que a su vez tendrá que ser ratificado por votación popular en otro plebiscito, a mediados de 2022.

Y aunque todavía queda un largo trecho por delante, para llegar a esta instancia los chilenos ya tuvieron que recorrer un camino que no ha sido sencillo ni ha estado exento de dificultades. A diferencia de lo que sucedió en Colombia, en Chile el Gobierno sí atendió el clamor de los manifestantes que pedían cambios. Y sí: allá también hubo desmanes. Y abusos policiales. Y saqueos. Y vandalismo. Sin embargo, Sebastián Piñera, muy a su pesar, entendió que a punta de mano dura y represión no iba a resolver nada y optó por escuchar las voces del descontento y obrar en consecuencia.

Como respuesta a las demandas populares, el presidente chileno no solo les pidió perdón a sus compatriotas, sino que para mitigar los ya inocultables problemas sociales y económicos del país puso en marcha una serie de medidas –incluida una reforma a la Policía–. De hecho, la propuesta de cambiar la constitución hacía parte de dichas medidas.

Por eso sorprende que Duque quiera ahora subirse al carro de la victoria de los chilenos, después de que no solo ignoró las peticiones que los colombianos le hicieron hace un año en multitudinarias manifestaciones, sino que, para desviar la atención de las exigencias ciudadanas, convocó una tal conversación nacional que obviamente terminó convertida en un saludo a la bandera.

Después de ver cómo su gobierno menosprecia el clamor ciudadano, criminaliza la protesta y desoye los llamados de los indígenas y demás grupos marginados, ese trino solo demuestra lo farsante que puede ser Duque.

* * *

Colofón. El principal mérito de Amy Coney Barrett, la nueva jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, propuesta por Donald Trump y confirmada por la mayoría republicana del Senado, es que es ultraconservadora. Su hoja de vida deja mucho que desear. Si fuera colombiana podría ser candidata presidencial del Centro Democrático.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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