Ojo con el 22

La demagogia –al igual que el populismo– no respeta credos ni ideologías.

Por: Vladdo
13 de octubre 2020 , 09:25 p. m.

El descaro sigue siendo el hilo conductor de los comunicados y las declaraciones de los voceros del uribismo en sus diferentes instancias. Expertos en tirar la piedra y esconder la mano, los principales aliados del gobierno de Iván Duque acuden a una retórica llena de adjetivos y palabras muy bien escogidas, para dar la impresión de que son respetuosos de la Constitución, tolerantes con la diferencia y defensores de la democracia; aunque sea carreta.

Así lo dejó ver Álvaro Uribe Vélez con la sarta de reflexiones que publicó tras recuperar su libertad. Su declaración de 38 puntos está plagada de autoindulgencia, vainazos y contradicciones, pero eso a él lo tiene sin cuidado, pues a sabiendas de que es un comunicador muy eficaz él no desperdicia oportunidad para hacer demagogia pura y dura, así sus fanáticos se resistan a aceptarlo, aduciendo que la demagogia es cosa exclusiva de mamertos. No, señores; la demagogia –al igual que el populismo– no respeta credos ni ideologías.

Según el Diccionario de política de Bobbio, Matteucci y Pasquino, “la demagogia no constituye un régimen político sino que es una práctica política que se apoya en el sostén de las masas favoreciendo y estimulando sus aspiraciones irracionales y elementales y desviándolas de la real y consciente participación activa en la política.” Más claro, imposible.

Los demagogos usan adjetivos y palabras muy bien escogidas, para dar la impresión de que son respetuosos de la constitución, tolerantes con la diferencia y defensores de la democracia.

Para la muestra, ahí está ese botón llamado Donald Trump, quien, arropado con las banderas del conservadurismo más extremo, ha envenenado la política y la sociedad de Estados Unidos, poniendo en jaque esas mismas instituciones que los republicanos tanto dicen defender. Con su estilo desabrochado y una oratoria incongruente pero efectista, el inquilino de la Casa Blanca se ha dedicado todos estos años a sacudir cimientos hasta ahora sagrados de la democracia de ese país.

A punta de verdades a medias, exageraciones y mentiras flagrantes, Trump ha enfilado sus baterías contra el Congreso, las fuerzas armadas, la Corte Suprema, mandatarios extranjeros e, incluso, la prensa. Y, como si eso no le bastara, en medio de sus arrebatos ha mostrado total desprecio por la ciencia, al punto de negar el calentamiento global, y en una actitud de absoluta irresponsabilidad ha pretendido minimizar la gravedad del covid-19, pese a que la pandemia ya ha dejado más de 200.000 víctimas fatales, cifra equivalente a la mitad de los soldados gringos muertos en la Segunda Guerra Mundial.

Lo más grave de ese estilo ruin de hacer política es que como en la que se consideraba la primera democracia de Occidente dicha fórmula funciona para ganar elecciones, muchos políticos de otras partes del mundo se han sentido empoderados para hacer lo propio. Y aunque es indignante que Trump se ponga de ruana un debate, interrumpiendo continuamente a su adversario, o que se niegue a rechazar el apoyo de los supremacistas blancos, o que humille a las mujeres y mienta de frente al hablar de sus impuestos, lo más lamentable es que esa demagogia le sigue dando resultados y que sus simpatizantes lo aplauden a rabiar en cada intervención, sin detenerse un segundo a pensar en el contenido de los mensajes de su ídolo ni en las consecuencias de sus actuaciones.

Uribe y Trump son de la misma escuela. Su discurso se queda en frases hábilmente tejidas no solo para (mal) guardar las apariencias, sino para enviar mensajes sin fundamento y sembrar zozobra e ir creando un adversario para cada cita electoral. Al fin y al cabo lo de ellos es la estrategia del miedo y por eso necesitan un ‘enemigo’ alrededor del cual construir su discurso.

En menos de un mes sabremos si a Trump la estrategia le volvió a dar resultado. Y en dos años veremos si en nuestras urnas se impone de nuevo la demagogia. Uribe tiene razón: ojo con el 22.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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