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Las calles del caos

Las calles del caos

Aunque es cierto que se están haciendo algunos arreglos, las obras se ejecutan a paso de tortuga.

Por: Vladdo
05 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

Las calles de Bogotá se han vuelto una pesadilla, no solo por la inseguridad, sino por los líos creados por los últimos alcaldes y que son ya parte del paisaje urbano.(Lea además: La Nacional, más que una librería)

Empecemos por la falta de mantenimiento vial, que tiene en una situación lamentable la malla urbana, tanto en Los Mártires como en Usaquén, Fontibón o Chapinero. En un abrir y cerrar de ojos, esos pequeños huecos que aparecen en el asfalto se transforman en cráteres, que convierten las calles en trochas. Y aunque es cierto que se están haciendo algunos arreglos, las obras se ejecutan a paso de tortuga.

Por ejemplo, en varios puntos clave de Quinta Camacho el acceso está cerrado por unos trabajos que poco o nada avanzan. Para empezar, la calle 70, entre las carreras 9 y 10A, que estaba hecha añicos, fue cerrada en marzo de este año, dizque para repavimentarla, y esta es la hora en que aún no la reabren. Y eso que están interviniendo apenas el costado sur de esta emblemática vía. ¿No es un poquito exagerado que se gasten seis meses en un tramo de escasos cien metros?

Y si vamos una cuadra más al norte, a la calle 70A, entre las carreras 10A y la 11, la historia es casi igual: llevan una eternidad en unos arreglos que no terminan, ocasionando no solo inconvenientes en el tránsito vehicular, sino graves perjuicios a los residentes y, sobre todo, a los comerciantes del sector. Es el colmo que luego del cierre de la pandemia, y a la espera de la reapertura y la recuperación, estos negocios sigan en ascuas por cuenta de unas obras inconclusas. Y casos como estos debe haber a lo largo y ancho de toda una ciudad poco planificada, en la que las alcaldadas están a la vuelta de cada esquina.

Para la muestra, están las ciclorrutas improvisadas por los últimos mandatarios, que son subutilizadas por los ciclistas y solo sirven para crear atascos. Como usuario de bicicleta me pregunto si no es hora de que Claudia López revise si el cierre de los carriles de la carrera séptima ha causado más problemas que soluciones... ¿Se justifica que por unos cuantos usuarios se mantenga semejante caos? No se puede atacar el uso del vehículo particular sin un servicio público de transporte seguro y eficiente.

En un abrir y cerrar de ojos, esos pequeños huecos que aparecen en el asfalto se transforman en cráteres, que convierten las calles en trochas.

¿Y qué decir de los bicicarriles creados en administraciones anteriores en calles como la 64 –de la carrera 11 hacia el occidente– o en la avenida 39 –abajo de la Caracas–, vías donde las ciclas brillan por su ausencia? Y ni hablar del carril de la calle 85 –de la paralela de la autopista Norte hacia el oriente–, que se utiliza para todo, menos para el tráfico de bicicletas...

A estas genialidades hay que agregar la gran cantidad de carriles cerrados sin ton ni son, con topes y tubos de plástico, por el carrofóbico Enrique Peñalosa; más las zonas que dejó para estacionar patinetas, que nunca se han usado.

Además de esta mal planeada reducción de espacio para los carros, hay que tener en cuenta la falta de civismo de muchos ciclistas y conductores de motos, que manejan como si las normas de tránsito no existieran. Se meten en contravía, se encaraman en los andenes y se ‘comen’ los semáforos en rojo con toda tranquilidad, a sabiendas de que nadie les dice nada.

Por supuesto, esa carencia de autoridad también es aprovechada por los automovilistas, que parquean donde se les antoja, bajo la mirada indiferente –o la alcahuetería– de la Policía Metropolitana. Basta ver la congestión que arman los vehículos estacionados en zonas prohibidas, frente a los centros comerciales o en sus calles aledañas, o a la entrada de conocidos restaurantes o almacenes, sin que los uniformados muevan un dedo para evitarlo. De hecho, hay casos en que los patrulleros son los causantes del trancón, y ¡ay! de que uno les reclame.

¿Se imaginan cómo será esta ciudad cuando empiecen en serio las obras del Metro...?

VLADDO
puntoyaparte@vladdo.com

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