La relativización del despotismo

La relativización del despotismo

Muchos venezolanos que hoy denuncian a Maduro guardaron silencio ante los atropellos de Uribe

Por: Vladdo
19 de febrero 2019 , 07:00 p.m.

Duelen mucho la deplorable situación que atraviesa Venezuela y la pauperización que padecen tantos ciudadanos de ese país. Por eso no me parece justificable, por mínimo que sea, ningún gesto de xenofobia o discriminación en su contra y aplaudo el hecho de que, por fortuna, la gran mayoría de venezolanos ha encontrado en Colombia una segunda oportunidad.

No obstante, una cosa opino del pueblo que vive y sufre los rigores de un régimen fallido, como el chavismo, y otra muy diferente de ciertos dirigentes políticos, sociales y empresariales ubicados a lado y lado de nuestra frontera común; pues si esta situación ha llegado hasta este dramático punto, se debe no solo a la corrupción, las medidas erráticas o la ineptitud de la tiranía venezolana, sino a la indolencia de muchos que en ambos países se han lucrado política y económicamente de esta situación.

Represión es represión y es un error mayúsculo subestimar o tolerar el despotismo sólo porque viene acompañado de logros económicos

En cuanto a réditos políticos, no son pocos los caciques colombianos que han usado como plataforma el caso de nuestro vecino para lanzar sus propuestas políticas. Una vez apagado el volcán de las Farc, una de las banderas de la derecha –es decir, del conservatismo más retrógrado y del Centro Democrático– ha sido la constante amenaza de que si no se vota por ellos, corremos el riesgo de volvernos como Venezuela. El mismo Iván Duque tejió su candidatura alrededor de esa consigna, y después de seis meses como presidente sigue en campaña contra Maduro, para ganar puntos en las encuestas.

Por supuesto, muchos de esos dirigentes han hecho causa común con la oposición antichavista, a fin de recuperar la democracia venezolana, tantas veces y tan cruelmente pisoteada por Maduro, misión muy loable por cierto. Sin embargo, vale la pena preguntarse cómo reaccionaron unos y otros, más allá y más acá de la frontera, cuando Uribe tenía contra las cuerdas a la democracia colombiana.

Por ejemplo, sería interesante saber dónde estaban todos esos líderes de la oposición venezolana cuando Uribe le cambió a punta de trampa un articulito a la Constitución nacional para hacerse reelegir la primera vez. Y luego, ¿cómo reaccionaron cuando Uribe quiso torcerle el pescuezo a la ley para hacerse reelegir por segunda vez?

Peor aún: ¿cuántos de ellos se pronunciaron cuando se conocieron los ‘falsos positivos’? ¿Qué dijeron esos paladines de la democracia sobre los más de tres mil civiles asesinados por las fuerzas del Estado durante el mandato de Uribe? ¿Cuántos fueron a consolar a las madres de Soacha o a acompañarlas a pedir justicia en los tribunales internacionales de derechos humanos, mismos donde hoy denuncian ellos los crímenes de la dictadura de Maduro?

No voy a menospreciar el derecho que tienen los venezolanos a vivir en un Estado social de derecho, donde se respete la vida y se preserve la dignidad de las personas, pero no deja de ser contradictorio ver que muchos de esos que hoy con toda la razón se rasgan las vestiduras por las atrocidades cometidas por Maduro y sus secuaces son los mismos que aplaudían a Uribe cada vez que podían. Yo los vi. Yo los oí. Yo estaba ahí cuando decían: “Ojalá en Venezuela tuviéramos un presidente como Uribe”; sin importarles que este tratara de hacer trizas nuestra institucionalidad hostigando a las cortes, chuzando a la oposición o persiguiendo a la prensa.

Al igual que esos dirigentes venezolanos, sus ‘panas’ colombianos también se hacían los de las gafas, sin considerar que, más allá de su color político, represión es represión y que es un error mayúsculo relativizar o tolerar el despotismo solo porque viene acompañado de logros económicos, tal y como ocurrió con Pinochet y, en buena medida, con Chávez, durante la bonanza petrolera.

Aquí lo vimos en tiempos de Uribe, y –a juzgar por la popularidad que aún conserva– no aprendimos la lección.

@OpinionVladdo

Sal de la rutina

Más de Vladdo

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.