La impotencia en la Presidencia

La impotencia en la Presidencia

El liderazgo y la credibilidad no se obtienen a punta de epítetos ni de bravuconadas.

Por: Vladdo
11 de junio 2019 , 07:00 p.m.

El problema de los dirigentes sin liderazgo es que cuando ven que no los toman en serio o que sus órdenes no se cumplen, toman decisiones desesperadas para tratar de imponer su autoridad. Iván Duque no es la excepción, y cada vez es más notoria su ansiedad, su preocupación por que lo tengan en cuenta, por infundir respeto. El único problemita es que está actuando erróneamente; no solo en aspectos de forma, sino de fondo.

Para empezar, el Presidente se equivoca cuando frunce las cejas y, como si fuera un juez, señala culpables en términos poco protocolarios. Palabras como ‘bandido’, ‘mafioso’ y otras linduras por el estilo se han vuelto habituales en el léxico presidencial. Y es en tales circunstancias cuando me pregunto dónde estarán Alvarito García, el alto consejero para las Comunicaciones, o Pacho Miranda, su jefe de discursos. ¿No serán capaces de informarle que le queda muy mal a todo un presidente enzarzarse en una guerra de epítetos con ciudadanos sub judice? ¿No podrán decirle a su jefe que con esas alusiones le resta dignidad a su cargo pero les da estatus a esos individuos que pretende desacreditar y los gradúa como blancos presidenciales? Es más: el primer mandatario no debería ni siquiera pronunciar los nombres o los apodos de delincuentes capturados o “neutralizados”. Para eso están los partes militares, los informes judiciales o las actas de la Fiscalía. Un presidente tiene que estar por encima de todo eso.

Por otra parte, si García o Miranda le han dicho a Duque que poniendo cara de niño malo va a inspirar credibilidad, están perdiendo el tiempo, pues cada vez que el Presidente aparece en sus alocuciones con esa impostada vehemencia resulta inevitable recordar que ese señor que se las da de bravucón es el mismo gordito bonachón que se luce haciendo veintiunas con una pelota o cantando vallenatos a todo pulmón.

Todos sabemos que por muchas frases altisonantes que use
Duque y aunque quiera posar de maloso, el que manda no es él.

Sé que ya muchos lectores estarán pensando que en vez de fijarme tanto en las formas, yo debería analizar el fondo de las actuaciones presidenciales. Y quizás tengan razón. Lo malo es que en ese sentido, el panorama tampoco es muy halagüeño, pues varios de los discursos de Duque, como los de la reconciliación, las leyes anticorrupción o el gran pacto nacional, se han quedado en palabras huecas; otros, como las reformas estructurales o la economía naranja, han caído en lugares comunes, y otros más, como el de las objeciones a la JEP o su persistencia en el prohibicionismo de las drogas, solo han servido para perder tiempo o ahondar la polarización.

Muchos colombianos incautos votaron por Duque gracias a su carisma y su simpatía, dones con los cuales trató de disimular su falta de experiencia. Sin embargo, en menos de un año, las cifras de desempleo, los fallos adversos de las cortes, la errónea política exterior y el fracaso casi absoluto de su agenda legislativa han puesto en evidencia que también carece de liderazgo; cosa que no debería sorprender a nadie, pues, al fin y al cabo, todos sabemos que, por muchas frases altisonantes que use y aunque quiera posar de maloso, el que manda no es él.

* * *

Colofón. Es lamentable la decisión de The New York Times de eliminar de sus páginas las caricaturas editoriales. La absurda medida se originó en el malestar causado por una viñeta publicada en abril en dicho diario, en la que aparecía Netanyahu dibujado como un perro, la cual obligó al periódico a disculparse y a cancelar sus suscripciones a los tradicionales sindicatos de caricaturas. Tras la masacre de Charlie Hebdo y la persecución contra caricaturistas en países como Venezuela, Irán, Rusia, Ecuador, Turquía o Malasia, parecía que el periódico más importante del mundo se había convertido en una trinchera de la libre expresión para los dibujantes de prensa. ¡Qué equivocados estábamos!

puntoyaparte@vladdo.com

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