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La Gran Vía, hace 90 años

La Gran Vía, hace 90 años

La pulcritud y agudeza de sus viñetas convirtieron a Rendón en el mejor caricaturista de la época.

Por: Vladdo
26 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

El miércoles 28 de octubre de 1931 Ricardo Rendón llegó a La Gran Vía, un establecimiento ubicado en la carrera séptima con calle 18, en pleno centro de Bogotá. Eran algo más de las 10 a. m. El mesero le sirvió una cerveza Germania y se olvidó de su cliente, hasta veinte minutos más tarde, cuando una detonación proveniente del reservado donde se hallaba el caricaturista estremeció todo el local.

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Al acercarse a su mesa, los empleados encontraron a Rendón tirado en el piso. Se había descerrajado un tiro en la sien derecha, pero seguía con vida. Sin embargo, ocho horas después, murió en la clínica a la que había sido trasladado. Tenía 37 años.

La noticia sobre su muerte causó conmoción nacional; al fin y al cabo, la pulcritud y la agudeza de sus viñetas lo habían convertido en el mejor caricaturista de la época. Aunque sus trabajos aparecían en prestigiosas publicaciones del país, su celebridad se consolidó en las páginas editoriales de EL TIEMPO, desde donde lanzaba dardos envenenados a diestra y siniestra; en muchos casos aun en contra de sus amigos de juergas y tertulias, pues se codeaba con las más importantes figuras del mundo político, económico e intelectual.

No hay una explicación del todo satisfactoria acerca de las causas que lo llevaron a suicidarse. No obstante, por diversos testimonios se sabe que vivió muchos años atormentado, tal y como lo relata la periodista María Teresa Ronderos en el libro 5 en humor, publicado por Aguilar en 2007.

Rendón sigue siendo un referente no solo para los que nos dedicamos a la caricatura, sino para los interesados en entender un poco mejor nuestra historia.

Lo que sí está descartado es que se haya debido a problemas de plata, pues Rendón tenía unos ingresos que duplicaban el salario de un congresista y casi igualaban el sueldo del presidente de la República. De hecho –nos lo recuerda María Teresa–, en 1922, se dio el lujo de rechazar una propuesta para irse a The New York Times, trabajo que le había conseguido Samuel H. Tiles, amigo suyo y embajador de Estados Unidos en Bogotá. Cuando el desconcertado diplomático le preguntó por qué declinaba la oferta, el caricaturista le respondió en los siguientes términos:

"Las cuentas son claras. The New York Times me ofrece 1.000 dólares mensuales, que hoy son unos 1.500 pesos. Yo gano aquí unos 300 pesos mensuales, más 1.500 que pagaría con mucho gusto por no vivir en Estados Unidos, son 1.800. Pierdo 300”.

Hay que recordar que Rendón –originario de Rionegro, Antioquia– creció en medio del antiimperialismo que buena parte de los colombianos sentía tras la pérdida de Panamá, y el tío Sam era uno de sus blancos predilectos. Además, a él la plata no lo impresionaba, ya que también recibía jugosos honorarios en su labor como dibujante publicitario. De hecho, el indio que aparece en el famoso logo de los cigarrillos Pielroja es obra suya.

Excluidas las razones económicas, algunos aducen como detonante de su depresión los cambios políticos del país, pues tras el final de la Hegemonía Conservadora, él mismo se desencantó con la llegada al poder de Enrique Olaya Herrera y, para completar, sentía que en el periódico no eran de muy buen recibo sus caricaturas contra el presidente.

Otra hipótesis apunta hacia el corazón, pues Rendón no pudo superar la pérdida de Clarisa, una joven de la que se enamoró perdidamente en Medellín, pero cuya familia le impidió relacionarse con semejante bohemio. Incluso, cuando ella quedó embarazada, fue aislada y obligada a trabajar, en condiciones que al final le costaron la vida. Él nunca se recuperó y desde ese momento decidió vestir siempre de negro; color que vistió hasta el día de su muerte.

Más allá de los motivos por los cuales tomó esa decisión tan radical, lo cierto es que, 90 años después, Rendón sigue siendo un referente no solo para los que nos dedicamos a la caricatura, sino para los interesados en entender un poco mejor la historia de Colombia.

VLADDO
puntoyaparte@vladdo.com

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