Entre la crítica y el criterio

Entre la crítica y el criterio

Los asuntos médicos y técnicos dejémoslos en manos de los que saben.

Por: Vladdo
21 de julio 2020 , 09:25 p. m.

Decía la leyenda urbana que un periodista es una persona que tiene un océano de conocimientos de un centímetro de profundidad, y aunque esta aseveración no es completamente cierta tampoco es gratuita del todo. Por una parte es verdad que en estos largos meses de pandemia ha habido en los medios muchos informes, noticias, opiniones y análisis que nos han ayudado a entender un poco mejor la cruda realidad que nos rodea. Pero por la otra hemos podido ver también demasiada imprudencia al analizar las cifras, el entorno, las medidas tomadas y las posibles secuelas de unas circunstancias tan difíciles.

Desde luego, hay que tener en cuenta que esta crisis tomó por sorpresa a todo el mundo, empezando por los mandatarios más poderosos del planeta, algunos de los cuales han hecho gala de insensatez, mientras otros –entre los que se cuentan varias mujeres– están sorteando con más diligencia, iniciativa y empatía una crisis que no respeta fronteras.

Por nuestros lares, el panorama, en términos generales, no es muy distinto del que se ve en otras partes del planeta, y uno debe entender que es muy difícil tomar medidas a nivel nacional o local contra un mal invisible y prácticamente desconocido. Por eso me pareció un poco apresurado que hace unas semanas se hablara de lo bien que el Gobierno de Colombia estaba manejando la pandemia, en momentos en que la cantidad de pruebas era mínima y los resultados no reflejaban la realidad ni la dimensión de lo que pasaba en el país con el covid-19.

Publicar cifras de contagios o muertes, sin añadir una explicación que interprete el contexto y las variables de cada resultado, sólo contribuye a profundizar la ansiedad y la zozobra.

Aquí, al igual que en otras latitudes, buena parte de las decisiones está basada en el modelo de prueba y error, con el agravante de que en este caso, las equivocaciones se contabilizan en muertos. Además, las condiciones sanitarias, geográficas, económicas, étnicas, sociales o culturales varían no solo entre países, sino entre ciudades de un mismo país e incluso entre comunidades de una misma ciudad. Y, dadas esas particularidades, los resultados de Cartagena no se pueden equiparar con los de Medellín, ni los de Leticia con los de Bogotá. De hecho, en el caso de la capital, no se pueden aplicar las mismas medidas en todas las localidades. En resumidas cuentas, resulta muy peligroso pretender trasplantar las estrategias de un lugar a otro
.
Así mismo, me parece irresponsable que algunos periodistas publiquen en sus redes juicios ligeros y números sueltos, sin mayor explicación. Muchos de esos comentaristas profesionales deberían pensar que el hecho de poner, por ejemplo, las cifras de contagios o de víctimas fatales mes a mes, sin añadir una explicación que interprete el contexto y las variables de cada resultado, solo contribuye a profundizar la ansiedad y la zozobra, ya bastante extendidas entre la población.

Quienes tenemos presencia en los medios no podemos ser tan olímpicos como el Fiscal, cuando menospreció la cuarentena sin sonrojarse, como si fuera una autoridad en salud pública. Es más, en la actual coyuntura hay muchos temas relacionados con la pandemia –como la corrupción, las fallas en las ayudas, la segregación, la irresponsabilidad ciudadana, entre otros– que no requieren para su cubrimiento formación en asuntos epidemiológicos ni estadísticos. Pero los asuntos médicos y técnicos dejémoslos en manos de los que saben; entrevistémoslos, escuchémoslos y citémoslos; pero no los suplantemos.

Ojo: no se trata de ocultar o maquillar la realidad, sino de asumir con criterio la tarea de comunicar y desmenuzar los hechos y datos de esta extraña situación, con sus matices, características, implicaciones y alcances.

La misión es informar, no figurar; comentar, no confundir. Incluso criticar, pero no desinformar.

***

Colofón. Al gobierno de la seguridad democrática le están quedando grandes la seguridad y la democracia.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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