Entre la ausencia y la incoherencia

Entre la ausencia y la incoherencia

La meritocracia de Duque no es otra cosa que mermelada en envase de miel diplomática.

Por: Vladdo
29 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Cuando todo el mundo esperaba que en este arranque de gobierno Iván Duque tuviera el protagonismo, han sido otros los que se han robado el show. En casos tan polémicos y mediáticos como la sugerencia de incrementar el salario mínimo o de ponerles IVA a todos los productos de la canasta familiar, han sido el ministro Carrasquilla y el senador Uribe los que han puesto el tema, sin que el Presidente diga ni mu.

En el asunto de la corrupción, ‘el que dijo Uribe’ terminó a la sombra de la consulta del domingo, pues sus pocos proyectos sobre ese particular están parqueados en el Congreso, ante la actitud pasiva de su gobierno, empezando por la ministra del Interior. Me parece muy loable que Duque quiera usar argumentos en vez de prebendas, pero tiene que actuar.

Y si se supone que con el Congreso el Presidente no piensa intercambiar gobernabilidad por puestos, que va a privilegiar la meritocracia sobre la politiquería y que valora más la trayectoria de las personas que su filiación política, ¿por qué no aplica esos criterios al escoger a los nuevos embajadores?

Si el Presidente fuera coherente podría haber buscado, por ejemplo, un buen embajador para Estados Unidos. ¿O es que no había un candidato mejor que Francisco Santos para representarnos en Washington? ¿Qué trayectoria tiene Pachito que lo acredite para desempeñar el cargo más importante de nuestra diplomacia? ¿Lo habrá nombrado por sus antecedentes como defensor de derechos humanos, como cuando dijo en 2004 que tres sindicalistas asesinados por el Ejército en Saravena, Arauca, eran terroristas? ¿O habrá sido por las habilidades de pedagogo que desplegó en 2011, cuando sugirió que a los jóvenes que participaran en manifestaciones estudiantiles había que aplicarles choques eléctricos para neutralizarlos?

Y si se supone que el presidente va a privilegiar la meritocracia sobre la politiquería, ¿por qué no aplica esos mismos criterios al escoger a los nuevos embajadores?

Y si el nombramiento de Pachito es un gran desatino, el de Alejandro Ordóñez como embajador en la OEA es una pifia descomunal. El exprocurador no solo es un personaje cuyas posiciones antidemocráticas, homofóbicas e intolerantes son bien conocidas, sino que es alguien con serios conflictos de intereses, pues en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, adscrita a la OEA, hay procesos en curso que tienen que ver con Ordóñez.

Esa curiosa concepción de la meritocracia es también la que ha llevado al Presidente a pensar en Viviane Morales y Gloria Isabel Ramírez como embajadoras en Francia e Italia, respectivamente. Es cierto que la exfiscal le facilitó a Duque el apoyo de un sector de los cristianos a su candidatura, pero eso no quiere decir que toque pagarle con semejante cargo diplomático la adhesión a su campaña.

Por su parte, el único mérito de Gloriza Ramírez es haber sido asesora de comunicaciones del ahora presidente, pero, a mi modo de ver, no creo que eso tenga ninguna validez como experiencia diplomática o en asuntos de gobierno. Estos dos nombramientos –lo mismo que los de Pachito y Ordóñez– solo sirven para confirmar lo vacío que es todo ese discurso de méritos; eso no es otra cosa que ‘mermelada’ en envase de miel diplomática. ¿Acaso no hay embajadores de carrera?

Muchos podrán decir, y con razón, que así ha sido siempre, que lo mismo hacía tal o cual presidente. Sin embargo, la diferencia es que con estas decisiones, Duque –que tanto se jacta de encabezar una nueva generación de liderazgo– está despreciando la posibilidad de establecer nuevos paradigmas en el manejo de la cosa pública; está perdiendo la oportunidad de erradicar esas antiguas y detestables prácticas clientelistas.

Sé que es muy temprano para hacerle un balance a un presidente recién posesionado, pero no es nada prematuro exigirle que empiece a desarrollar su propia agenda y a romper con ese pasado politiquero que tanto ha criticado y al cual parece seguir atado.

VLADDO
- @OpinionVladdo

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