El mal ejemplo de Trump

El mal ejemplo de Trump

Antes, los políticos se preocupaban por cuidar las formas, por guardar las apariencias.

Por: Vladdo
18 de junio 2019 , 07:00 p.m.

El peor aporte que le ha hecho Donald Trump a este planeta ya de por sí descuadernado es que pauperizó la política; la puso en el nivel más bajo y vil que se recuerde en la historia reciente. Desde sus primeras apariciones en el escenario electoral y a lo largo de su presidencia, el polémico magnate normalizó el matoneo, apeló al discurso del odio, instauró el lenguaje de la segregación por razones de credo, etnia y nacionalidad, instauró el cinismo, agudizó la polarización, pulverizó la diplomacia, inundó de mentiras las redes sociales, institucionalizó el menosprecio –cuando no la hostilidad– hacia la prensa y los medios y, como si todo lo anterior fuera poco, exacerbó el populismo.

Hasta la incursión de este personaje en la vida pública, los políticos –por muy sinvergüenzas o cuestionados que fueran– se preocupaban, al menos, por cuidar las formas, por guardar las apariencias; pero en estos años las cosas han sido a otro precio. Con él todo cambió, y la ordinariez en el actuar y el hablar van de la mano. A él no le importa hacerle un desplante a un gentleman como Justin Trudeau, primer ministro del Canadá; ni saltarse el protocolo con la reina Isabel de Inglaterra; ni llenar de alabanzas a Rodrigo Duterte, el impresentable presidente de Filipinas. Y si todo eso le resbala, menos aún le preocupa intimidar al patético Nicolás Maduro o apercollar al bisoño Iván Duque.

Muchos políticos del mundo, gracias al ejemplo de Trump, se han sentido inspirados y empoderados para hacer política de la peor manera.

Lo más paradójico de todo esto es que sus métodos poco ortodoxos y su empaque chabacano le están dando resultado. Más allá de que haya dejado de lado cualquier compromiso con el medio ambiente, de que amenace con guerras comerciales a diestra y siniestra, de que se niegue una y otra vez a revelar su declaración de renta, de que no se haya aclarado del todo su relación con la controvertida ‘trama rusa’ o de que su conducta con las mujeres deje mucho que desear, las cifras de crecimiento económico y los datos del empleo están batiendo unos récords históricos que desde ya lo perfilan como favorito para ganar las elecciones del próximo año. Y si a eso se suma el orgullo de “hacer grande de nuevo a Estados Unidos”, ese estilo suyo, que horroriza a tantos, va pasando a segundo plano, lo mismo que los porcentajes de las encuestas; que por cierto no sería raro que empezaran a mejorar, luego del lanzamiento oficial de su campaña de reelección. Claro que si estos índices no mejoran, tampoco sería el fin del mundo para Trump; pues él sabe muy bien que en las elecciones de 2016 prácticamente nadie daba un peso por su candidatura, y ya vimos lo que pasó.

Eso sí, por mucho que a uno le choque el estilo de Trump, hay que reconocer que todo lo ha hecho a plena luz del día, no solo a la vista de Estados Unidos sino del mundo entero, y en medio de los aplausos de muchos que se sienten reivindicados por este ser básico y vulgar, que ha sabido explotar los sentimientos más primarios de sus simpatizantes para ponerlos al servicio de su causa. Por eso no es gratuito que pregone a los cuatro vientos que cuenta con los seguidores más leales; a tal punto que –según lo ha manifestado él mismo– podría pararse en la Quinta Avenida de Nueva York y dispararle a cualquier transeúnte sin perder un solo voto. Y quizás tenga razón.

Y lo mismo deben pensar otras figuras del mundo que, gracias al ejemplo de Trump, se han sentido inspiradas y empoderadas para hacer política de la peor manera, acudiendo a las maniobras más oscuras y sin tener en cuenta las particularidades del imperio del Tío Sam ni sus circunstancias. Sálvese quien pueda.

***

Colofón. Muy ‘chimbas’ las disculpas de TransMilenio para tratar de justificar la falta de adecuación de muchas estaciones para los nuevos buses y las fallas que varios de estos vehículos presentaron el día de su estreno.


puntoyaparte@vladdo.com

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