Diplomacia a los ‘trumpazos’

Diplomacia a los ‘trumpazos’

Gracias a Trump han podido salir del clóset muchos otros personajes nefastos de la política.

Por: Vladdo
15 de octubre 2019 , 07:00 p.m.

El balance de la desastrosa diplomacia colombiana es directamente proporcional a la ineptitud, la impericia y la falta de foco de quienes la conducen, empezando por el Presidente de la república. Tanto Iván Duque como sus jefes –que los tiene– y sus subalternos creen que ahora todas las cuestiones políticas se pueden manejar siguiendo el modelo Trump, que no se caracteriza particularmente por su tacto, su oportunidad ni sus buenos modales.

Por aquí creen que ellos también tienen derecho a usar las mismas tácticas que tan buenos resultados le han dado al lenguaraz magnate norteamericano, quien no pasa un solo día sin acudir al tono pendenciero, los gestos vulgares, las arengas contra la prensa, las mentiras amenazantes, los insultos a los contradictores, el lenguaje sexista y discriminatorio o el matoneo en las redes sociales.

En otras palabras, nuestros aprendices de estadistas suponen que ‘si funciona para Trump, funciona para mí’, lo cual no es más que otra consecuencia de la terrible influencia que este ha ejercido en la política global. Al fin y al cabo, si el líder de la primera potencia del mundo y de la democracia más sólida de Occidente incurre en esos excesos, cualquier cosa se podría esperar de los mandatarios de naciones menos maduras; con la preocupante diferencia de que estas no cuentan con una institucionalidad tan fuerte como la de Estados Unidos, donde el presidente –pese a todo el poder que ostente y al inmenso apoyo popular que tenga– no puede hacer todo lo que se le venga en gana.

Nuestros aprendices de estadistas creen que “si funciona para Trump, funciona para mí”, lo cual no es más que otra consecuencia de la terrible influencia que este ha ejercido en la política global

Y, aunque a estas alturas de su gobierno la ordinariez de Trump no es ningún secreto ni debe sorprender a nadie, lo que sí resulta lamentable es que cada día son más y más los que pretenden emularlo. De hecho, gracias a él han podido salir del clóset numerosos personajes xenófobos, fanáticos religiosos, racistas, ultranacionalistas, derechistas de extrema, misóginos y muchas otras figuras nefastas que hasta no hace mucho habían tenido que preocuparse por cuidar las apariencias, pero que ahora pueden actuar a sus anchas en un mundo en el que la emoción se impone sobre la reflexión y el espectáculo ha desplazado al argumento; donde los likes son más importantes que los análisis y la devoción reemplaza a la razón.

Por supuesto, en nuestro país Trump también ha hecho escuela y por eso vemos al Presidente, a la Vicepresidenta y al Canciller tan dedicados a descalificar a otros gobiernos e, incluso, a amenazar con la ruptura de relaciones diplomáticas; eso sí, siempre y cuando se trate de pequeños países de la región, pues con las grandes potencias las cosas son a otro precio y, por lo tanto, hay que sacar a relucir una imperdonable sumisión (y no me refiero solo a Estados Unidos). Recordemos el reciente viaje de Duque a la patria de Mao –a quien tantos honores le rindió–, en el cual él y sus acompañantes hicieron gala de auténtica lambonería con sus anfitriones, en un país manejado con mano de hierro y donde las garantías democráticas brillan por su ausencia. Allá sí no se les ocurrió hablar de cercos diplomáticos ni exigir elecciones libres, ni mucho menos llamar a la ciudadanía a salir a las calles a sublevarse contra la tiranía.

La torpeza y la incoherencia de nuestra actual política exterior son tan evidentes que, aunque Duque y sus muchachos parecen inspirados por Donald Trump, no han aprendido a reproducir sus métodos. Deberían fijarse, por ejemplo, en cómo son sus relaciones con Rusia o con China, países con los que sostiene una tensión constante, pero con los cuales hay un diálogo fluido y permanente, con nexos que van mucho más allá del ámbito estrictamente diplomático.

Si la idea es seguir el modelo del estrafalario Trump, tendrían que hacer una mejor copia. Que demuestren que su viaje a China, el paraíso de las imitaciones, les sirvió para algo.

puntoyaparte@vladdo.com

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