La ‘twitanasia’ de Trump

La ‘twitanasia’ de Trump

Si Mark Zuckerberg y Jack Dorsey tienen mucho poder, es por culpa de todos los que usamos sus redes.

Por: Vladdo
12 de enero 2021 , 09:25 p. m.

No entiendo el alboroto que se armó después de que Twitter canceló la cuenta de Donald Trump, medida con la que ninguna persona sensata debería estar en desacuerdo. Yo no me explico cómo ni por qué los dueños o los responsables de esa red social tomaron tal decisión apenas el pasado viernes, cuando han debido hacerlo desde mucho antes. Las directivas de Twitter -lo mismo que las de Facebook- estaban en mora de desterrar al ‘cuasiexpresidente’ de Estados Unidos, si se tiene en cuenta que desde hace varios años este señor venía violando las normas más elementales de dichas redes, inundándolas de mensajes llenos de mentiras y carentes de escrúpulos.

Aunque muchos consideramos que había razones de sobra para silenciar las redes sociales de este impresentable personaje, no han faltado quienes –en una curiosa interpretación de la libertad de expresión– rechazan la medida al tiempo que critican a los señores Jack Dorsey y Mark Zuckerberg con el argumento de que ellos no pueden arrogarse el derecho de determinar qué se puede decir y qué no, o quién puede hablar o a quién hay que callar. En este punto sería bueno recordar que cuando uno se inscribe en estos servicios y acepta sus condiciones, les da a esas empresas una serie de permisos, consentimientos y autorizaciones para que hagan con nosotros y nuestros datos lo que les venga en gana, incluida la posibilidad de comercializarlos. Y también la posibilidad de cortarnos el chorro.

De modo que si Mark y Jack tienen un poder excesivo, es por culpa de todos los que usamos sus redes y alimentamos sus bases de datos, en transacciones permanentes que a los usuarios dizque nos salen ‘gratis’ mientras ellos se vuelven millonarios.

Este episodio demostró que Twitter y Facebook sí pueden controlar a tiempo los contenidos dañinos de sus redes. Otra cosa es que, por conveniencia comercial o por hipocresía, se abstengan de hacerlo.

Y, aunque se cree que Trump no hubiera llegado a la presidencia sin Twitter, es difícil imaginar cuál habría sido su suerte si los medios tradicionales no se hubieran hecho eco de sus trinos, sin importar que fueran desafortunados o disparatados; a tal punto que, mientras más indignantes eran sus mensajes, más los mencionaban en periódicos, canales de televisión y emisoras, medios que, pese a su declive en años recientes, son todavía seguidos con regularidad por ciudadanos de a pie –sobre todo en zonas rurales y semiurbanas, donde las redes sociales no inspiran la misma confianza que los medios tradicionales–.

De hecho, a pesar de que en zonas apartadas de los grandes centros metropolitanos de Estados Unidos existe un obvio interés por las redes, hay todavía barreras que dificultan el acceso a ellas. Entre estos factores, se citan, por ejemplo, la falta de conocimiento sobre cómo manejarlas, la confusión sobre las políticas de uso, la falta de capacitación sobre su manejo y la escasez de tiempo, entre otros. Casualmente, en las elecciones realizadas en noviembre, una de las causas de la derrota de Trump fue la disminución de votantes en muchas zonas no urbanas, en las cuales el Partido Demócrata se fortaleció, en comparación con las elecciones de 2016. Sería interesante saber qué papel jugaron las redes sociales en las campañas políticas en esas comunidades…

Pero, volviendo a Trump y su silenciamiento, este episodio demostró que Twitter y Facebook sí están en capacidad de controlar a tiempo los contenidos dañinos, como los que publicaba ese personaje. Otra cosa es que por conveniencia comercial o por hipocresía se abstengan de hacerlo.

Y ya que están en esas, no sería mala idea que Jack y Mark les echen una miradita a las cuentas de varios políticos criollos que se dedican a publicar en sus redes información de seguridad nacional, ataques a la paz, discursos de odio y resentimiento y hasta justificación de la violencia. Si revisan con cuidado sus historias ‘cínicas’ podrán descubrir que más de uno se merece la ‘twitanasia’.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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