Nostalgia por ‘Semana’

Nostalgia por ‘Semana’

El martes pasado se cerró un capítulo inolvidable del periodismo colombiano.

Por: Vladdo
17 de noviembre 2020 , 09:25 p. m.

Recupero con guayabo algunos apartes de un libro que publiqué hace varios años sobre la historia de Semana, convertida ahora en propiedad de Gabriel Gilinski, empresario que adquirió hace unos días la totalidad de sus acciones.

La creación de una revista estilo Time fue un sueño acariciado por Felipe López durante muchos años, y que se vio postergado debido a la presidencia de su padre entre 1974 y 1978, en la cual se desempeñó como secretario privado del mandatario. Al término del gobierno López, Felipe se dedicó al cine, como productor, antes de retomar la idea de fundar una revista.

Semana se levantó indirectamente sobre los escombros de Alternativa, un semanario que, no obstante contar con una nómina de lujo (Gabriel García Márquez, Orlando Fals Borda, Enrique Santos Calderón, Antonio Caballero, Jorge Restrepo y José Fernando López, entre otros), y tras siete años de circulación, tuvo que cerrar sus puertas debido a dificultades financieras.

El estilo de periodismo de 'Semana' demostró su efectividad por largo tiempo, cosechó numerosos premios y la convirtió en la revista más influyente en las altas esferas de la política y el poder.

Tiempo después del cierre, en un almuerzo en el restaurante Pimm’s, Felipe le propuso a Enrique Santos la compra de los equipos y muebles de Alternativa, oferta que este aceptó. Felipe heredó luego las plumas de Antonio Caballero y José Fernando López y las fotos de Lope Medina.

Para su nuevo proyecto, Felipe decidió rescatar el nombre de Semana, la célebre revista fundada por Alberto Lleras Camargo y que había circulado en Colombia entre 1946 y 1961.

La nueva Semana vio la luz en 1982, en una pequeña oficina, en la avenida Jiménez con carrera 8.ª, en el centro de Bogotá. Sin embargo, el reclutamiento de los periodistas y socios de esa aventura periodística se llevó a cabo en la calle 40 con carrera 8.ª, en una pequeña oficina donde antes había funcionado un burdel; el único lugar donde Felipe podía pagar un arriendo. Allí contrató a su primera camada de periodistas.

Cuando yo empecé a trabajar con la revista, en 1994, su sede quedaba en la calle 93A con 13, y unos meses después nos mudamos una calle más al norte. Trabajar allá era tan sabroso que aun sin tener nada que hacer, o después de terminar las labores del día, muchos nos quedábamos viendo televisión, departiendo con los compañeros o jugando en el computador, antes de la llegada de internet. Es decir, nadie sentía ninguna prisa por salir disparado para la casa.

Trabajar así era maravilloso. Felipe López tenía, de lejos, el mejor trabajadero con que periodista alguno podría soñar en Colombia. Hacer parte de ese equipo era una utopía para muchos y una realidad para muy pocos. Estar ahí era algo que me llenaba de felicidad. Sin exageraciones, en esa época Semana hubiera podido exhibir en la redacción el mismo letrero que ponían antiguamente en los restaurantes de carretera: “Ambiente familiar; atendido por su propietario”.

Pero la cosa no se quedó en el plano de la camaradería, sino que ese estilo de hacer periodismo establecido por Felipe y Plinio Apuleyo Mendoza –quien fungió como director los seis primeros meses– demostró su efectividad por largo tiempo, cosechó numerosos premios nacionales e internacionales y convirtió a Semana en la revista más audaz del país en materia informativa y la más influyente en las altas esferas de la política y el poder.

Esta historia, sin embargo, llegó a su final el pasado 10 de noviembre, con la nueva dirección y el consecuente retiro masivo de los periodistas que constituían el ADN de Semana, empezando por el propio Felipe López, seguido por figuras como Antonio Caballero, Alejandro Santos, María Jimena Duzán, Rodrigo Pardo, Ricardo Calderón y Mauricio Sáenz, más otros menos veteranos, que le daban un sello inconfundible a la revista, que cerró así un capítulo inolvidable del periodismo colombiano.

Así siga saliendo una publicación con el mismo nombre, eso ya no es Semana.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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