Las lecciones de la jueza Ginsburg

Las lecciones de la jueza Ginsburg

RBG, como la llamaban coloquialmente, siempre tuvo como norte la equidad de género.

Por: Vladdo
22 de septiembre 2020 , 09:25 p. m.

Luego de casi una semana del fallecimiento de Ruth Bader Ginsburg ha sido mucha la tinta que ha corrido ponderando la templanza y la inteligencia de esta magistrada de la Corte Suprema de Estados Unidos. Y no es para menos, pues la señora Ginsburg marcó una época no solo en un anquilosado sistema judicial sino en la historia de un país en el cual varios de sus pleitos desencadenaron profundas transformaciones sociales, con especial énfasis en la defensa de los derechos de las mujeres.

Nacida en 1933, RBG –como la llamaban coloquialmente– fue una mujer adelantada a su tiempo, frase que puede sonar a cliché pero que en este caso adquiere una dimensión real, sobre todo si nos situamos a mediados del siglo pasado, en una sociedad donde las mujeres eran tratadas como ciudadanas de segunda categoría. Es más: en las facultades más prestigiosas de Derecho –como la de Harvard, por ejemplo– era tan escasa la presencia de alumnas que prácticamente no había baños para ellas. Y en las firmas de abogados tampoco las incluían en sus nóminas.

En aquella época y en ese ambiente poco amigable, la joven Ginsburg reunía varias condiciones que jugaban en contra suya, empezando por el simple hecho de ser mujer. Además, era judía e hija de inmigrantes. No obstante, ninguna de esas condiciones la amilanó. Muy al contrario: con sus apenas 155 centímetros de estatura Ruth estudió, sobresalió y se impuso en un medio hostil, dominado por machos y donde nadie le extendió una alfombra roja para que diera sus primeros pasos.

El único tipo que sí la valoró desde el primer momento fue Marty Ginsburg, a quien conoció al inicio de su carrera universitaria y que fue el primer hombre que se fijó en su inteligencia. Con él se casó y tuvo dos hijos y, más que su compañero de vida, fue un aliado incondicional que no tuvo inconveniente en dejar a un lado su brillante carrera como abogado tributarista para que su mujer pudiera salir adelante. En aquel entonces el hecho de que el señor de la casa fuera el que cocinara y se hiciera cargo de los niños era una rareza, pues lo habitual era que las labores domésticas y el cuidado del hogar fueran responsabilidades femeninas.

Ruth siempre tuvo como norte la equidad de género y empezó a trabajar por los derechos de la mujer mucho antes de que se convirtieran en bandera de reivindicación social y política.

Varios de los obituarios publicados desde el viernes destacan a la jueza Ginsburg como una pionera, título que no se le dio por simpatía ni por generosidad sino porque ella puso sobre la mesa discusiones que nadie planteaba, con argumentos tan claros y tan categóricos como novedosos. De hecho, RBG siempre tuvo como norte la equidad de género y empezó a trabajar por los derechos sexuales, laborales y constitucionales de la mujer mucho antes de que se convirtieran en bandera de reivindicación social y política.

Pese a sus convicciones y a la contundencia de sus tesis, la legendaria Gisnsburg siempre aplicó en su vida dos enseñanzas de su madre: ser siempre una dama y no enfadarse nunca. Esto último le permitió, incluso, separar las discusiones profesionales de los asuntos estrictamente personales a tal punto que estableció una estrecha amistad con el juez Antonin Scalia, uno de sus colegas en la Corte Suprema y con quien mantuvo profundas discrepancias jurídicas.

En esta Colombia convulsionada y sombría cuánto nos serviría seguir ese ejemplo y entender que nuestros adversarios no tienen por qué ser nuestros enemigos.

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Colofón. Este sábado, entre 8:30 a. m. y 1:30 p. m., el Movimiento Defendamos la Paz hará la primera conferencia internacional ‘El mundo exige paz’, en defensa de la implementación del Acuerdo. A la cita acudirán premios nobel de Paz, representantes de Naciones Unidas, líderes sociales, defensores de derechos humanos y otros invitados nacionales e internacionales. El evento se puede seguir por Facebook y YouTube y en lalineadelmedio.com.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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