El centro y la controversia

El centro y la controversia

La tendencia a discutir sin razonamientos también es culpa de los políticos y su falta de coherencia

Por: Vladdo
01 de diciembre 2020 , 09:25 p. m.

La polémica sobre la existencia del centro político en Colombia está mal planteada por la ciudadanía, los analistas y los políticos. Para una gran parte de la opinión el tema se aborda alrededor de los odios o amores que ciertos nombres generan, sin revisar programas ni analizar propuestas, para al final reducirlo todo a una guerra de adjetivos, en la que los insultos vienen y van.

En buena medida, esta proclividad a dejar de lado el razonamiento es culpa de los políticos y su falta de coherencia; ellos cambian de banderas con una facilidad pasmosa, porque son conscientes, precisamente, de que a las masas no las mueve la doctrina sino la simpatía; saben que sus electores votan con el corazón y no con la razón. Y esa falta de consistencia intelectual –si es que cabe el término– deriva en saltos mortales como el que acaba de dar Armando Benedetti, quien de la noche a la mañana apareció convertido en petrista.

Este caso retrata la carencia de principios y de consistencia de nuestra clase política. En primer lugar, Benedetti aterriza en las toldas de la Colombia Humana con más facilidad que un pasajero haciendo trasbordo en TransMilenio. Y luego, sin sonrojarse, el senador Gustavo Petro, adalid de la nueva política, crítico implacable de las viejas prácticas partidistas, no tiene inconveniente en darle la bienvenida a Armandito, luego de su espectacular voltereta. La antigua estrategia del todo vale.

Bienvenida la discusión sobre el centro, pero que sea con argumentos y dejando a un lado los prejuicios personales y las conveniencias políticas.

Por supuesto, aunque Benedetti ha desfilado por el partido Liberal, el de ‘la U’ y el uribismo, no es el primero ni será el último político en lucirse con esos malabares. Para no ir muy lejos, tenemos como brillante botón de muestra a un personaje que lleva meses mojando prensa: Néstor Humberto Martínez. El controvertido exfiscal se ha pavoneado incólume por todas las corrientes políticas –desde el samperismo hasta el uribismo, pasando por el santismo y el pastranismo–. ¿Y qué me dicen de Noemí Sanín? Aunque se inició como belisarista, también fue gavirista, samperista y uribista, antes de terminar como duquista. A su vez, el mismo Iván Duque, en su corta y poco productiva vida burocrática, antes de llegar a la Casa de Nariño, fue santista y uribista, y hoy se las da de alvarista; pero de labios para afuera, como buen fariseo. En fin, si se hiciera un ejercicio de memoria, la lista podría seguir con un largo etcétera.

Pero volviendo al asunto del centro, el simple hecho de que algunos lo quieran borrar y otros lo pretendan ridiculizar es la mejor demostración de que sí existe. Cuando Petro niega la existencia del centro lo que realmente busca es fustigar a quienes no lo siguen, para reducirlos a uribistas solapados, porque según él todo el que no sea petrista es un uribista maloliente. No hay más opciones. Mientras tanto, Duque se autoproclama como de extremo centro, en una grotesca y vacía afirmación, que hace recordar el cinismo de Julio César Turbay –cuyo gobierno no se caracterizaba propiamente por el respeto de los derechos humanos–, cuando dijo que en Colombia el único preso político era él.

En fin, si la idea es debatir con seriedad sobre el centro, bienvenida la discusión, pero que sea con argumentos y dejando a un lado los prejuicios personales y las conveniencias políticas.

* * *

Colofón. A propósito del exfiscal, me llama la atención la ligereza con la que se ha tomado la denuncia publicada en el portal de La Nueva Prensa, donde se informa que cuando Néstor Humberto Martínez todavía estaba a cargo de la Fiscalía General de la Nación, esta entidad interceptó ilegalmente las líneas telefónicas del propio presidente de la República y de otros altos funcionarios del Gobierno. Esta es una noticia de suma gravedad que puede tener profundas repercusiones en la institucionalidad del país.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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