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Cinismo, con ‘c’ de Cuba y de Colombia

Cinismo, con ‘c’ de Cuba y de Colombia

Hoy más que nunca "uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice".

Por: Vladdo
13 de julio 2021 , 09:25 p. m.

En política no es recomendable hablar muy duro al señalar los errores de los adversarios, pues es bastante alta la probabilidad de que luego las críticas despiadadas, los comentarios destemplados o los reclamos injustificados regresen como un búmeran a su lugar de origen, donde pueden ocasionar graves estragos, o dejar en evidencia el doble rasero de quienes lo lanzan.

Hoy más que nunca “uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice”. Las redes sociales –en particular, Twitter– están atestadas de afirmaciones hechas por gobernantes, políticos, analistas, periodistas, líderes de opinión, influenciadores y otros personajes públicos que, cegados por sus impulsos, incurren en colosales contradicciones.

Y como para meter la pata no se necesita pertenecer a un partido específico ni seguir una doctrina particular, la lista es demasiado larga. De hecho, desde Iván Duque hacia arriba son muchos los personajes que han tenido sus desatinos digitales. Que lo digan Gustavo Petro, Álvaro Uribe, Claudia López, Hassan Nassar, Paloma Valencia, Jorge Iván Ospina o la inefable María Fernanda Cabal, especialistas en pegarse tiros en el pie.

Para incurrir en contradicciones no se necesita pertenecer a un partido específico ni seguir una tendencia ideológica particular.

Por eso me parecieron acertadas las observaciones hechas ayer en esta misma página por mi apreciado y respetado colega Juan Pablo Calvás, al hablar de la incoherencia de los que se indignan con la dictadura cubana por violar los más elementales principios democráticos pero, al mismo tiempo, les tienden alfombra roja a los empresarios y representantes de la dictadura china; a la cual, por cierto, la embajadora Alicia Arango aplaudía hace poco en Ginebra por sus “progresos” en materia de derechos humanos.

Escribo toda esta perorata sobre la inconsistencia política después de ver las reacciones en nuestro país, tras la explosión de descontento que se dio el domingo pasado en las calles de La Habana y otra docena de ciudades cubanas, pues no han sido pocos los que en medio del desconcierto o de la euforia –dependiendo de su GPS ideológico– han salido a forzar explicaciones, esgrimir justificaciones, exigir transformaciones y dar recomendaciones para resolver los problemas de la isla.

Desde luego, no podía faltar el paralelo de lo que pasa en el régimen comunista caribeño con lo ocurrido aquí en los paros recientes. Lo malo es que, en una descarada inversión de papeles, los que pedían mano dura en Colombia, ahora la condenan en Cuba; y los que denunciaban aquí la represión policial, la justifican o la relativizan allá. O, en el mejor de los casos, se hacen los desentendidos.

Como si fuera poco, en las cúpulas gubernamentales en uno y otro país tratan de lavarse las manos al desestimar los motivos de las manifestaciones, casi con los mismos e insólitos argumentos. Por ejemplo, según el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, hay grupos que han tratado de desacreditar la “transparencia” con la que su gobierno ha manejado la pandemia y, a renglón seguido, afirma que la crisis se debe al embargo de Estados Unidos. Además, el mandatario asegura que los manifestantes están confundidos y que las protestas son producto de una manipulación de la CIA.

Parece que el que dijo Uribe le hubiera pasado una copialina al que dijo Castro y que este en vez de ‘pandemia’ hubiera escrito ‘embargo’, y que en lugar de ‘el castrochavismo’ hubiera puesto ‘la CIA’.

A su vez, algunos que desde el exterior metían el hocico en los momentos más críticos de las marchas en Colombia -como Nicolás Maduro o Alberto Fernández-, ahora abogan por la no injerencia externa en los asuntos de Cuba. Más patéticos no pueden ser.

Si no fuera por la dramática situación humanitaria, económica y social que atravesamos allá y acá, daría risa ver el cinismo de todos esos que tienen rabo de paja impregnado de gasolina.

Vladdo
puntoyaparte@vladdo.com

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