Rosaristas, medio siglo después

Rosaristas, medio siglo después

Mis condiscípulos integran una promoción de auténtico lujo por su profunda formación académica.

06 de noviembre 2019 , 07:00 p.m.

Es muy probable que quienes en aquella mañana lluviosa de febrero de 1965 iniciábamos estudios en la Facultad de Jurisprudencia del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario ni siquiera dimensionáramos la suerte de haber conseguido ingresar a tan prestigioso centro de educación superior, fundado el 18 de diciembre de 1653 por el arzobispo de Santafé en el Nuevo Reino de Granada, fray Cristóbal de Torres y Motones, según reza la placa testimonial, como “... una congregación de personas mayores, ilustradores de la República con sus grandes letras, siendo en todo el dechado de las buenas costumbres, conforme al estado de su profesión”.

Pero hoy, cuando al iniciar este noviembre cumplimos 50 años de egresados, sí podemos absolver a derechas parte al menos de tantos interrogantes como guardan la grandeza espiritual, la fortaleza académica y la inmensurable dimensión humana de nuestra alma mater, siempre que se nos pregunte por qué el Rosario forma parte esencial de la historia de Colombia; por qué ostenta el título de Cuna Civil de la República; por qué su patrono es el Presidente en funciones; por qué múltiples placas adosadas a las paredes testimonian gestas y heroicidades que consiguieron, con su vida y sacrificio, la independencia americana; y por qué (¿al fin y al cabo Nova et Vetera?) sigue siendo hontanar de la democracia, cuyo rector es elegido por los estudiantes, y estos hacen realidad el culto a la ley, a la jurisprudencia y a la doctrina al tenor del pergamino con letras de estilo concedido como diploma de grado.

Antes de recibirlo, bajo las rectorías de monseñor José Vicente Castro Silva y del doctor Antonio Rocha, supimos que allí habíamos ido no a divertirnos de lo lindo ni a consentir más aún la inmadurez de la secundaria, sino a forjarnos, con aplicación, seriedad y ética, promisorio futuro como alumnos de una plana profesoral verdaderamente excepcional, aquí evocada, entre muchos: en la sencilla erudición de Copete Lizarralde, la inteligente sorna de Sáchica Aponte, el cachaquismo de Villegas Restrepo en ‘Obligaciones’ y el verbo magistral de Alberto Zuleta Ángel en ‘Internacional privado’ sobre el caso Cerruti y otros aún más complejos.

Supimos que allí habíamos ido no a divertirnos de lo lindo, sino a forjarnos, con aplicación, seriedad y ética, promisorio futuro como alumnos de una plana profesoral  excepcional

Para exámenes estudiábamos en los apuntes de los más aplicados caminando (¿peripatéticos?) por los corredores del claustro o del Capitolio Nacional. Pero en la ‘semana rosarista’ (inaugurada por un grupo mariachi al son de La negra) todo era ocio, bailes, toros, risas, charla, cine y largas horas leyendo sin pausa a Gabo, a Cortázar y a Borges.

Terminamos el quinquenio muchos menos de los ingresados. Y tengo la certeza de que con la sola excepción de quien esto escribe, mis condiscípulos y leales amigos integran una promoción de auténtico lujo por su profunda formación académica (aquí, en Bruselas, en París) y por su exitoso desempeño profesional en varias especialidades, todo cimentado en los más altos valores y principios requeridos en quien se hace abogado. Ellas: Gabriela, Inés, Susana, Fanny, Genoveva (†), Olga María y Ana Susana. Y ellos: Álvarez, Alzate (†), Castro (†), Domínguez, Echeverría, Gamboa, Guáqueta, Hernández, Jaramillo, Lozano, Luna, Lloreda, Mazuera (†), Mendoza, Nieto, Niño, Restrepo (†), Salazar, Suescún, Useche, Vásquez, Velandia, Vergara (†) y Yáñez.

Así, previa y fraternal evocación de quienes ya no están con nosotros, hoy celebramos seguir transitando –titulados por el Rosario, al que tanto queremos y debemos y seguiremos honrando en la Cruz de Calatrava– los distintos caminos que confluyen, indefectiblemente, en ese arduo pero apasionante escenario llamado el Derecho, con mayúscula.

vimaruiz@hotmail.com

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.