Secciones
Síguenos en:
Verdaderos milagros

Verdaderos milagros

América Latina necesita innovación y crecimiento para superar la pobreza, no restas ni divisiones.

01 de agosto 2021 , 02:47 a. m.

Armó un pequeño revuelo el papa Francisco porque, no por primera vez, describió el episodio bíblico de la multiplicación de los panes y los peces en términos menos milagrosos que a los que estamos acostumbrados.

“El verdadero milagro no es la multiplicación, que produce vanidad y poder, sino el compartir, que aumenta el amor”, dijo. “Nosotros tratamos de acumular y aumentar lo que tenemos; Jesús, en cambio, pide dar, disminuir. Nos encanta añadir, nos gustan las adiciones; a Jesús le gustan las sustracciones, quitar algo para dárselo a los demás”.

Con perdón de los católicos, creo que el santo padre se equivoca. Y como su voz es tan influyente, vale la pena explicar por qué.

“Tenía que ser argentino el Papa que corrigiera la palabra de Dios”, bromeó en Twitter un periodista español. Yo añadiría, más en serio, que tenía que ser latinoamericano el pontífice que promoviera la repartición de bienes por encima de su multiplicación. Pues ese ha sido uno de los leitmotivs fracasados de nuestra cultura política: la idea, que nunca descansa, de que la solución a nuestro retraso consiste en reasignar, desde arriba, los recursos de la sociedad: la famosa ‘redistribución de la riqueza’. Muchos estamos de acuerdo en que se deben recaudar impuestos ‘progresivos’, en relación con el ingreso de las personas, para fomentar la igualdad de oportunidades y limar las asperezas inherentes al sistema capitalista. Pero esas funciones sociales del Estado no pueden confundirse con la erradicación efectiva de la pobreza, para lo cual se necesita lo opuesto de lo que recomienda el Papa: crecimiento, expansión y multiplicación, no restas y divisiones.

Y ya que estamos, hablemos de milagros. La escasez de comida, que es el punto de partida del episodio de los panes y los peces, ha sido el mayor flagelo de la humanidad durante casi toda su historia. En el siglo XIX, el clérigo y economista inglés Thomas Malthus famosamente predijo que el crecimiento poblacional siempre aventajaría a la producción alimentaria, por lo que la hambruna era inevitable. Pero dos descubrimientos habrían de corregirlo. Uno fue la síntesis de amoníaco por medio del proceso Haber-Bosch, que conduciría a una revolución en la fabricación industrial de fertilizantes. El otro fue el desarrollo de variedades mejoradas de trigo, liderado por el agrónomo Norman Borlaug, quien introdujo técnicas que se aplicarían también a otros cereales. Las dos innovaciones son pilares de la llamada ‘revolución verde’. Borlaug, se dice, salvó del hambre a mil millones de personas. Ese es el verdadero milagro más grande de la historia.

Por fortuna contamos con ese milagro secular, la innovación, pues, al contrario de lo que opina el sumo pontífice, compartir no “aumenta el amor”. Los humanos somos mamíferos territoriales, al fin y al cabo, y no somos muy dados a la solidaridad más allá de nuestro círculo cercano. La escasez no es partera de la caridad, sino de la guerra.

Entre los católicos existe la idea de la ‘infalibilidad papal’, algo que otras religiones cristianas rechazan. Se presume que, en asuntos de fe, los papas no se equivocan. Sin embargo, la infalibilidad de un mortal solo puede otorgarla un Dios capaz de hacer milagros. Y en la interpretación que hace el Papa del pasaje bíblico no parece que hubiera milagro alguno. Se soslaya el elemento sobrenatural. Lo que hubo, aparentemente, fue una exitosísima política redistributiva, tan exitosa como ‘si hubiera sido un milagro’ (comillas mías). Y eso debilita la infalibilidad, pues, si Dios no hace milagros, los papas sí pueden cometer errores.

Es una paradoja digna de los grandes misterios de la fe o de un koan zen: mientras más razón tenga el papa Francisco, más probable es que se equivoque.

THIERRY WAYS
En Twitter: @tways
tde@thierryw.net

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.