Un lazo prometeico

Un lazo prometeico

Las radicales exigencias de Thunberg pondrían en riesgo los alcances del progreso humano.

25 de septiembre 2019 , 07:06 p.m.

Le hará más daño que bien la notoriedad de la joven activista Greta Thunberg al esfuerzo por combatir y adaptarnos al cambio climático. Se equivoca tanto en su insistencia por convertir el problema en un conflicto generacional como en su rechazo al “cuento de hadas” del crecimiento económico, como lo llamó en su discurso en la ONU. Pero Thunberg, al fin y al cabo, es menor de edad, y a los pronunciamientos de los menores de edad, sobre todo de una de su coraje y pasión, les debemos mayor tolerancia que a los de los adultos. El problema es que haya tantos adultos dispuestos a aceptar a pie juntillas la visión de Thunberg.

“¿Cómo se atreven?”, increpó la joven a las generaciones precedentes por haberle legado a la suya el chicharrón del cambio climático. Ignora u omite que todas las generaciones les dejan líos a las siguientes, pero también cosas valiosas. La suya recibió, por mencionar solo algunas, el internet, los smartphones, vacunas, lentes de contacto, cirugías que salvan vidas, agricultura capaz de alimentar el planeta entero, una logística global que conecta pueblos y mercados lejanos, reducción de la mortalidad infantil, disminución drástica de la pobreza extrema, aumento de la expectativa de vida, el Estado de bienestar, exploración espacial, etc. Para no mencionar las células fotovoltaicas, las baterías de litio y las turbinas eólicas, que son parte esencial de la transición energética que ella promueve.

No la culpo por su ‘ingretitud’. Es normal a su edad, como cualquier padre de adolescente sabe. Pero es necesario señalarla, pues las radicales exigencias de Thunberg pondrían en riesgo todo lo mencionado: ni más ni menos que los alcances del progreso humano. Y, aun si estuviéramos dispuestos a renunciar a muchas de esas cosas, sería una estrategia ineficaz. Pues el error que cometen ella y sus seguidores es creer que para enfrentar el cambio climático bastan el activismo, la regulación y la política.

Greta Thunberg se equivoca tanto en su insistencia por convertir el problema en un conflicto generacional como en su rechazo al ‘cuento de hadas’
del crecimiento económico, como
lo llamó en la ONU

¿Algún burócrata o agencia estatal ha diseñado un motor ultraeficiente o un panel solar de bajo costo? No. La política puede empujarnos en la dirección apropiada, pero, si queremos conservar las ventajas del progreso, necesitaríamos propiciar un salto tecnológico. Para eso se requerirá la capacidad creadora del mercado: de los “espíritus animales” de los que hablaba Keynes y la “destrucción creativa” de la que hablaba Schumpeter. El desborde de ingenio que impulsó la Revolución industrial o la actual revolución digital no se puede ordenar por decreto. Requiere los incentivos adecuados.

La madurez de nuestra relación con el medio ambiente consistirá en aceptar que, así como no hay almuerzos gratis, no hay progreso impune. La humanidad tiene con la tecnología, y, por tanto, con el progreso, un lazo prometeico. Prometeo les robó el fuego a los dioses, y Zeus lo castigó con un águila que le picoteaba el hígado eternamente. La moraleja es que no hay tecnología sin peligros escondidos. El estudio de los átomos nos condujo al microtransistor, pero también a la bomba de Hiroshima. De lo que se trata, entonces, es de usar “el fruto del cerebro humano” –como dice la bella canción de Violeta Parra– para que la relación costo-castigo del hurto del fuego arroje, siempre que se pueda, un saldo a favor.

No tenemos aún una solución indolora al problema de generar suficiente energía para la civilización sin afectar el ecosistema. Pero si el pasado nos enseña algo, es que las respuestas están ahí, en un campo de ideas aún inexplorado. La manera de encontrarlas no es halando el freno de emergencia del tren del progreso, sino afinando los incentivos para desatar sobre ese terreno la creatividad y la ambición humanas, que son las fuerzas de transformación social más poderosas que conocemos.

@tways / tde@thierryw.net

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