Un encuentro revelador

Un encuentro revelador

Lástima que, en vez de verdades, este encuentro solo mostrara lo improbable que será obtenerlas.

02 de septiembre 2020 , 09:25 p. m.

Es tan elocuente el video en el que una senadora del partido Farc le pide un abrazo a una víctima de la guerrilla, y esta se niega a dárselo, que vale la pena analizarlo en detalle.

Fue durante un evento en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación. La senadora es Griselda Lobo, o Sandra Ramírez, su alias de guerrillera. Se dirige a Carmenza López, viuda de Guillermo Leal, un edil de Sumapaz secuestrado y asesinado por las Farc en 2008.

“Le pido de corazón que nos demos un abrazo en reconciliación”, le dice la senadora a la víctima. Y añade: “Yo me iré tranquila, muy tranquila a mis actividades, sabiendo que de sumercé he recibido ese abrazo. Como mujer siento el dolor que ha sentido sumercé”.

Lo que dice es revelador. A Ramírez, más que el dolor de López, parece que lo que le importara fuera recibir “ese abrazo” para volver “tranquila, muy tranquila” a sus actividades. El abrazo, en otras palabras, más que una función reparadora, tendría como finalidad tranquilizar la conciencia de la congresista –o, como mínimo, surtir un trámite simbólico–, para que ella pueda volver a su trabajo en paz.

En tres minutos, el video resume la relación de fuerzas que existe tras el acuerdo con las Farc, en la que los victimarios hablan
de pie y las víctimas escuchan sentadas.

Choca también la expresión “como mujer siento el dolor que ha sentido sumercé”. Pretende hermanar a víctima y victimaria, instrumentalizando la supuesta experiencia compartida de dos mujeres, en cuanto mujeres, para insinuar que quien hizo parte del grupo que asesinó a Leal comparte el dolor de su viuda. Pero no: el dolor de López es solo suyo. Y su condición de víctima se deriva de un crimen feroz que tiene culpables concretos, no de su pertenencia al género femenino.

La senadora termina de hablar y llega el momento del abrazo tranquilizador. La puesta en escena lo dice todo. López, la víctima, está sentada inmóvil y nerviosa en un extremo de la tarima, en actitud de espera. Ramírez, la senadora, está de pie.
Cruza la plataforma hacia López con la desenvoltura de la reina en el tablero de ajedrez, que puede desplazarse en cualquier dirección sin impedimento. Tiene en sus manos el micrófono, que representa el control de la conversación. Y viene investida, además, de la autoridad de su cargo, nada menos que la segunda vicepresidencia del Senado. Está claro quién ocupa la posición dominante.

La señora Carmenza López se enfrenta a dos presiones: la dinámica de poder que se ha configurado en la tarima, que le es adversa, y la expectativa palpable del público, que está en espera de un gesto melodramático que resuelva la tensión y les permita, a ellos también, volver tranquilos a sus actividades. Pero ocurre otra cosa. López, con valentía y dignidad, que trascienden la fragilidad de su voz, dice: “No es fácil. Para mí es un poco difícil. Porque yo lo que quiero es que ustedes me digan la verdad. Me digan qué fue lo que pasó... Ese abrazo lo recibiré el día en que ustedes me digan la verdad. Quiero esa verdad”.

Ramírez responde, asintiendo: “La verdad sanará. La verdad se va...”. Pero deja la frase por la mitad. La terminación lógica habría sido “la verdad se va a saber”. Pero a lo mejor la senadora no quería hacer una promesa que sabe que su partido no va a cumplir.

En tres minutos, el video resume la relación de fuerzas que existe tras el acuerdo con las Farc, en la que los victimarios hablan de pie y las víctimas escuchan sentadas. Aplaudo, por tanto, la firmeza de la señora López en desafiar ese nuevo orden. Y anoto que, aunque la senadora Ramírez es ‘representante’ del pueblo colombiano, pues en eso consiste ser congresista, lo es como consecuencia de los beneficios del acuerdo, no por haber sido elegida. En este episodio, quien realmente representaba la voz de los colombianos era Carmenza López. Lástima que, en vez de verdades, el encuentro solo revelara lo improbable que será obtenerlas.

Thierry Ways
@tways / tde@thierryw.net

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