Para la vida y para el mercado

Para la vida y para el mercado

Se está formando profesionales con profundas deficiencias en competencias básicas.

21 de agosto 2019 , 07:00 p.m.

No conozco ningún país del mundo en el que la educación no sea un tema sensible, en el que confluyen las opiniones de los sectores más vehementes de la sociedad. Para empezar, están los intereses de la comunidad LGQTH, cuyo extremismo es por todos conocido. Me refiero, esto es, a la gente que tiene hijos, colectivo radical capaz de cualquier cosa por el bien de su progenie. Luego, están los sindicatos públicos del sector educativo, que suelen ser los más poderosos en todas partes, capaces de cerrar universidades y colegios y radicalizar a la ciudadanía a su favor o en su contra. Además, están los jóvenes universitarios, adultos en ciernes en los años pico del inconformismo y la rebeldía. Y en el centro, los despalomados gobiernos, procurando mediar entre sendas intransigencias. Un equilibrio difícil, por decir lo menos.

Eso lo acaba de experimentar la candidata a la alcaldía de Bogotá Claudia López, quien dijo en un tuit que crearía “20.000 cupos de educación superior gratuita, pero en carreras que demande el mercado laboral”. Y para qué fue eso. El furor en las redes fue tal que la candidata borró el trino y, en actitud poco congruente con su imagen de política ‘frentera’, se lo atribuyó a un miembro de su equipo de campaña. Le llovieron todo tipo de epítetos, incluyendo, por supuesto, el agravio multipropósito favorito de la izquierda: ‘neoliberal’.

Yo no le veo nada de malo a un programa que impulse la competitividad de una ciudad corrigiendo el desfase o ‘descalce’ que existe entre las necesidades de las empresas y la oferta de profesionales

Un paréntesis. Bajo esa lógica, ¿son ‘neoliberales’ también las campañas para que más niñas en los colegios se interesen por la ciencia, la programación y las matemáticas? Cierro paréntesis.

Yo no le veo nada de malo a un programa que impulse la competitividad de una ciudad corrigiendo el desfase o ‘descalce’ –por tomar un término prestado de las finanzas– que existe entre las necesidades de las empresas y la oferta de profesionales. El Estado focaliza recursos en muchas cosas: acueductos, vías, subsidios a sectores productivos, etc., ¿por qué no puede hacerlo en mejorar la pertinencia de la formación académica para el mercado laboral? ¿Estaría mal, acaso, promover estudios de agronomía en las zonas agrícolas o de ingeniería de minas en las regiones mineras?

Hay una medida, sin embargo, que podría reconciliar a los pragmáticos de ‘la educación para el mercado’ con los idealistas de ‘la educación para la vida’. Es solo que hay que aplicarla mucho antes de la etapa universitaria.

Por ciertas actividades gremiales en las que participo, hablo con muchos empresarios, sobre todo del sector pyme. Y la queja más común que escucho en materia de educación no es que el país no esté formando suficientes ingenieros, administradores o economistas; es que está formando ingenieros, administradores y economistas con profundas deficiencias en competencias básicas de matemáticas y lectoescritura: habilidades que no se aprenden en la universidad, sino en la escuela. Nuestros mediocres resultados en las pruebas Pisa llevan años diciéndonoslo. Los educadores y administradores universitarios lo saben, pero lo comentan en privado, pues decirlo en público sería admitir que las universidades colombianas, tanto públicas como privadas, gradúan a un alto número de profesionales que no saben comprender –mucho menos redactar– un texto ni hacer cuentas sencillas.

Los colegiales son los grandes ignorados del debate educativo. Quizá porque, a diferencia de universitarios y sindicatos, son muy chicos para salir a marchar por sus intereses. Pero el fortalecimiento de un núcleo de competencias básicas que se adquieren en el colegio –lectura, escritura, aritmética, álgebra e inglés– es la mayor oportunidad desperdiciada para revolucionar la calidad de la educación colombiana. Y de volverla más pertinente, tanto para la vida como para el mercado.

@tways / tde@thierryw.net

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