Ni fecha en el calendario

Ni fecha en el calendario

A falta de justicia de verdad, la extradición ha sido nuestra justicia de consolación.

22 de mayo 2019 , 07:00 p.m.

Una cosa es defender el acuerdo con las Farc y otra, muy distinta, defender la libertad de ‘Jesús Santrich’. Sin embargo, muchos amigos del acuerdo parecen haberse confundido, pues apoyaron y celebraron la liberación del exguerrillero acusado de narcotráfico –que duró pocos minutos, ya que fue recapturado de inmediato– como si se tratara de una victoria de la paz. Cuando es todo lo contrario.

Pensaría uno que la determinación de una fecha en el calendario, que era lo que les correspondía a los magistrados de la JEP que revisaron el caso, no exige complejas disquisiciones jurídicas ni se presta para enfáticas diferencias de criterio. Sin embargo, eso fue justamente lo que sucedió, como lo prueba el hecho de que el resultado de la votación haya sido un apretado 3-2.

Esto tiene repercusiones más allá de la suerte del sindicado. Gústenos o no la extradición a EE. UU., esa herramienta ha sido, en la práctica, un factor de estabilidad en Colombia; un deus ex machina que, como en el teatro griego, interviene para salvar la trama cuando parece que todo está perdido. Desde la época de los grandes capos de la cocaína, siempre que el país estuvo al borde del precipicio por culpa de las mafias o los grupos armados, la posibilidad de ser enviado a una cárcel del norte en un vuelo exprés de la DEA ha sido la única amenaza creíble del Estado colombiano contra los grandes criminales, lo único a lo que los malos le temían. A falta de justicia de verdad, la extradición ha sido nuestra justicia de consolación.

Se pone en riesgo, pues, la poca justicia que tenemos si la JEP se le atraviesa a la extradición de quienes han cometido delitos transnacionales, como podría ser el caso de Santrich.

Se pone en riesgo, pues, la poca justicia que tenemos si la JEP se le atraviesa a la extradición de quienes han cometido delitos transnacionales, como podría ser el caso de Santrich. Si algo habíamos entendido los colombianos sobre el acuerdo de paz, si algo había quedado claro tras el pacto de La Habana –en el que tantas cosas no quedaron claras, o no salieron como se habían prometido, como la participación en política de exguerrilleros sin haber pasado por la justicia, o como la impunidad para violadores de menores–, era que cualquier delito cometido después del primero de diciembre de 2016 quedaba excluido del acuerdo y sería tratado como un crimen común.

Ahí, en esa garantía, había al menos algo sólido, granítico, exento de interpretaciones y leguleyadas, algo en blanco y negro, algo que no se podía ‘conejear’. Antes de esa fecha, aplicaban los beneficios del acuerdo; después de esa fecha, aplicaba todo el cacareado ‘peso de la ley’. Sonaba lógico, diáfano y sencillo.

Pero en la justicia colombiana no hay nada lógico o sencillo, y, menos, inconejeable. Si a diez abogados les hacemos la misma pregunta, obtenemos once respuestas diferentes. No podemos tener claridad ni sobre las fechas de las cosas, lo que explica la extraña conclusión de la JEP, según la cual fue imposible determinar cuándo ocurrieron los delitos de los que se acusa a Santrich, a pesar de que el indictment gringo habla de “junio de 2017” y de que una de las magistradas que disintieron de la decisión final, la Dra. Claudia López Díaz, señala en su salvamento de voto que “la solicitud de extradición, el indictment y sus documentos anexos establecían con absoluta claridad una fecha precisa de la conducta atribuida”.

Severo quebranto se le habrá causado a la credibilidad del tribunal especial y, por consiguiente, de la paz, si en unas semanas se comprueba, como es probable, que Santrich delinquió en la fecha que dijeron los gringos y que la JEP fue responsable de ponerlo a resguardo de la justicia norteamericana. Se habrá violado una de las promesas centrales del acuerdo y se habrá reforzado la sospecha de millones de colombianos de que con él se altera lesivamente nuestro ordenamiento jurídico.

@tways / tde@thierryw.net

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