Matrimonios vs. noviazgos

Matrimonios vs. noviazgos

El mercado laboral requiere que las firmas puedan contratar de forma fluida, como son los noviazgos.

02 de octubre 2019 , 07:00 p.m.

Sigue subiendo el desempleo: acaba de alcanzar el 10,8 %, la tasa más alta para agosto en nueve años. Anif, Fenalco y Acopi ponen la lupa sobre los altos costos de contratar en Colombia y la necesidad de flexibilizar el mercado laboral. La respuesta desde ciertos sectores políticos es llamarlos ‘explotadores’, ‘neoliberales’, ‘precarizadores’ del empleo, etc. El senador Petro, fiel a su estilo estridente, acusa a Fenalco de proponer “la esclavitud”. A esos críticos les vendría bien medírsele un día a calcular y pagar la nómina quincenal de una empresa, saldrían aleccionados de la experiencia. Entre tanto, un símil quizá les ayude a entender mejor el asunto.

La legislación laboral colombiana apunta a que los empleadores contraigan con los trabajadores un vínculo fuerte y estable, como un matrimonio. Para eso se crean leyes y ‘fueros’ que hacen difícil contratar flexiblemente a las personas, y también despedirlas. Pero el mercado laboral requiere, para ser eficiente, que las firmas puedan contratar de forma más fluida, como son los noviazgos. En sus etapas de soltería, la gente tiene noviazgos: se conocen y experimentan con distintas personas, algunas relaciones duran más que otras, algunas funcionan mejor, otras peor, etc. Por ensayo y error, se va aprendiendo quién compagina bien con uno y quién no, quién es un buen match y quién nos produce toxicidad o alergia. Solo cuando hay cierta certeza sobre la compatibilidad del emparejamiento es sabio pasar a un compromiso superior.

Quienes insisten en endurecer
la legislación y aumentar los costos de contratación muestran una enorme indolencia hacia la gran masa de desempleados y trabajadores informales

En las relaciones laborales pasa igual. Las empresas necesitan experimentar, conocer a las personas, descubrir sus talentos e imperfecciones, etc. Necesitan, en otras palabras, tener muchas novias y novios. Algunos se destacarán por la particular química o entendimiento que surge entre ellos y la organización, y en esos casos la firma escoge ‘casarse’ con esa persona, es decir, conservarla, cuidarla y consentirla como se merece. A diferencia de lo que ocurre con las personas, por supuesto, las empresas pueden tener varios matrimonios de este tipo. Ojalá muchos. Lo ideal, por decirlo en palabras actuales, es propiciar una pluralmente provechosa posibilidad de poliamor.

Pero nótese que digo ‘posibilidad’, no ‘obligación’. El problema es que el Estado es casamentero y quiere que todos sus hijos consigan pareja duradera apenas pongan un pie por fuera de la escuela o universidad. Como eso va en contravía del mecanismo del mercado, fabrica un pesado andamiaje normativo para apuntalar su obsesión de padre sobreprotector.

A lo mejor lo hace con buenas intenciones. Pero ya sabemos con qué está empedrado el camino al infierno. ¿Cómo reaccionaría usted si cada vez que fuera a recoger a alguien que ha invitado a salir –en una relación tentativa–, el padre de la muchacha o el muchacho lo esperara en la puerta de la casa con una 45 en el cinto, sugiriéndole lo que le puede pasar si sus intenciones no son serias? O la madre con una escopeta terciada, que en esta columna no promovemos estereotipos sexistas. Reduciría, sin duda, al mínimo sus amoríos; su vida romántica se tornaría angosta y monocroma. Y miles de jóvenes en edad de merecer permanecerían en sus cuartos mirando, aburridos, las estrellas. Emitiendo suspiros lastimeros.

Lo que le falta al empleo para despegar, entonces, es más amor libre. Menos sobreprotección paternalista. Quienes insisten –usualmente por cálculo político– en endurecer la legislación y aumentar los costos de contratación muestran una enorme indolencia hacia la gran masa de desempleados y trabajadores informales que sobreviven en la precariedad. Solo piensan en alzar cada día más los muros que cercan el mercado laboral. ¿Y cuál es la función de un muro sino excluir a quienes están por fuera?

@tways / tde@thierryw.net

Empodera tu conocimiento

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.