Famosos tercermundistas

Famosos tercermundistas

En un mundo justo, habría otro latinoamericano en el grupo: el brasileño Caetano Veloso.

11 de septiembre 2019 , 07:00 p.m.

Hace ya algunos años que, por una razón que explicaré abajo, me hice la siguiente pregunta: ¿cuántos cantantes oriundos de lo que se solía llamar ‘el tercer mundo’ han sido estrellas globales? Me refiero a ser famoso famoso: conocido no solo en su país o su espacio lingüístico, sino en todo el planeta, de Canadá a Kioto y del Congo a Kiev. El nivel de reconocimiento usualmente reservado para artistas anglosajones y de unos cuantos países europeos. La fama, digamos, de Michael Jackson o Beyoncé.

El listado de músicos con más discos vendidos nos aproxima a la respuesta, y confirma que la ensordecedora mayoría provienen de países anglófonos y, salvo tres excepciones, ricos. Tres excepciones que responden mi pregunta.

La primera aparece en los años 70, se trata del jamaiquino Bob Marley. La segunda es más reciente: la barbadense Rihanna. Ambos, sin embargo, provienen de países que hacen parte de la Mancomunidad de Naciones encabezada por la corona británica, así que no sé qué tan exacto sea decir que alguna vez fueron del tercer mundo o que son, como se dice ahora, del ‘Sur global’. Me quedan mis dudas.

La tercera excepción, en cambio, es indudablemente hija de una economía emergente. Y es la razón de mi interés por el exclusivísimo club de los realmente famosos oriundos del otrora llamado tercer mundo. Pues se trata de una colombiana: mi coterránea Shakira. Y son colombianos también dos posibles miembros futuros del club: los antioqueños J Balvin y Maluma.

La trayectoria de Caetano Veloso es difícil
de clasificar. El calificativo más frecuente para describir esa obra es ‘sofisticada’. Yo diría que se trata de una obra eminentemente antiparroquial.

En un mundo justo, habría otro latinoamericano en el grupo de los titanes de la era fonográfica: el brasileño Caetano Veloso. Pero, mientras que los tres que mencioné cantan en inglés, Veloso canta principalmente en portugués, lo cual ha impedido que se lo sitúe internacionalmente, como se lo merece, al lado de nombres como Bob Dylan o John Lennon.

La trayectoria de Veloso es difícil de clasificar. Ha grabado música protesta, baladas románticas, rock psicodélico, composiciones dodecafónicas, temas de telenovela, rap portugués, covers de Dylan y Hendrix, poemas cantados, sambas, bossa novas y canciones de carnaval. Ha sido un compositor involuntario de himnos; varias de sus canciones se volvieron himnos no oficiales de una cosa u otra: de la región de Bahía (Reconvexo), del Movimiento Tropicalista (Tropicália), de la década del 60 en Brasil (Alegria, Alegria) y de la ciudad de São Paulo (Sampa). Sería mucho exigirles a las elementales casillas de los géneros del pop que acomodasen una obra tan heterogénea.

El calificativo más frecuente para describir esa obra es ‘sofisticada’, pero yo usaría otro: alguno que signifique lo opuesto de ‘parroquial’. A falta de una mejor palabra, me valdré de un prefijo: se trata de una obra eminentemente antiparroquial. Esa cualidad no consiste, como ocurre con tantos artistas de éxito colombianos y latinoamericanos, en la imitación de formas extranjeras –que no es más que una de las manifestaciones de lo parroquial–, sino en la creación de un estilo y lenguaje propios, arraigados en lo local, pero con una vocación ecléctica y cosmopolita. Pinta bien tu aldea y serás universal, decía Tolstói.

Y perdónenme si a todo le meto política, pero me parece que el antiparroquialismo es la actitud apropiada para hacerles frente a varios de los males que nos agobian hoy en día, como el feo nacionalismo que rebrota en varias partes del mundo, o la estulticia de las campañas para nuestras elecciones de octubre, repletas de lugares comunes y rencillas aldeanas.

Caetano Veloso estará en Bogotá, Medellín y el festival Barranquijazz de la Arenosa en los próximos días. Ojalá tengan la oportunidad de escucharlo. Es una inyección de antiparroquialismo justo cuando más la necesitamos.

@tways / tde@thierryw.net

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