El antiuribismo como religión

El antiuribismo como religión

Una cosa es criticar con argumentos y otra, criticar por reflejo ideológico.

10 de abril 2019 , 07:00 p.m.

Durante el fin de semana, el senador y expresidente Álvaro Uribe publicó varios trinos sobre la protesta indígena en el Cauca que causaron revuelo. Uno de ellos decía: “La autoridad serena, firme y con criterio social no produce masacres, estas son causadas por delincuentes que se aprovechan o se abrigan en las protestas”. El trino clamaba por una mejor redacción, pero para quienes hemos seguido el tema de la minga caucana, era claro que se refería a las palabras de su portavoz, José Pete, quien dijo que se produciría “la peor masacre de Colombia” si la Fuerza Pública llegara a intervenir. No obstante, los opositores de Uribe, leyendo malintencionadamente el trino, se tomaron las redes para denunciar que el senador estaba incitando a una masacre, o algo por el estilo.

Que la mala leche rebosa las redes sociales no es nada nuevo. Pero en la macabra caricaturización del trino del expresidente no solo participaron usuarios corrientes y los inevitables trolls, sino políticos, periodistas e ‘influenciadores’ reconocidos, personas suficientemente informadas e inteligentes para hacer una interpretación menos delirante del mensaje.

Para los malquerientes del expresidente, el antiuribismo es un paradigma, un marco conceptual, una doctrina, una ideología. En otras palabras, un dogma.

El antiuribismo es una postura política válida, pero cada día es más evidente que ha mutado en otra cosa. Para los malquerientes del expresidente, el antiuribismo es un paradigma, un marco conceptual, una doctrina, una ideología. En otras palabras, un dogma. Y los dogmas son perversos porque liberan al portador de la obligación de pensar: le suministran prácticas respuestas enlatadas para cualquier duda que tenga.
En la religión antiuribista, el único criterio importante es si algo le conviene a Uribe o no. Todo lo que lo favorezca es, por necesidad, malo; todo lo que lo perjudique es, por definición, bueno.

Ese reduccionismo debería alarmarnos. No porque a Uribe no se lo pueda criticar; por supuesto que se puede. Yo, que le reconozco significativos logros a su gobierno, le he criticado, por mencionar solo algunas cosas, el proceso de desmovilización de los paramilitares, con el que tuve tantos reparos como con el de las Farc; el desatino de la reelección presidencial, que Santos sabiamente desmontaría (no sin antes reelegirse él), y la falta de claridad y justicia alrededor de los infames ‘falsos positivos’. Pero una cosa es criticar con argumentos y otra, criticar por reflejo ideológico. Y, peor, acusando al contrario de algo que no ha dicho.

“La necedad moderna no significa ignorancia, sino la falta de reflexión sobre las ideas recibidas”, dice Milan Kundera. Y si bien esa necedad existe en todas las tribus, incluyendo la de los ‘furibistas’, es más decepcionante en unas que en otras; explicaré por qué. No tengo cifras a la mano que lo corroboren, pero me parece un hecho palmario que el antiuribismo es una postura mayoritaria en la prensa, los medios y la academia, es decir, entre aquellos profesionales cuyo oficio consiste en la producción y promulgación de ideas y mensajes. En todas las profesiones se piensa, pero es innegable que los medios y la academia tienen más influencia comunicativa que los ingenieros o los carniceros. Deberíamos preocuparnos, pues, cuando los sumos sacerdotes de la vida intelectual renuncian con facilidad a sus facultades críticas con tal de promover una narrativa que les agrada.

Acabamos de verlo en Estados Unidos. Los medios más prestigiosos de ese país, llevados por su odio a Donald Trump, impulsaron por dos años una absurda teoría conspirativa –la ‘trama rusa’– que resultó más chimba que un plan quinquenal de Stalin. Un monumental ‘oso’ periodístico, que agrava el descrédito del oficio; un oso ruso. Es lo que pasa cuando la certeza religiosa en los prejuicios propios se impone sobre el ejercicio mucho más arduo de la reflexión.

@tways / tde@thierryw.net

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