Detectar, detectar y detectar

Detectar, detectar y detectar

Proyecto a escala planetaria de detección de la covid-19 debe ser el primer punto en agenda global.

25 de marzo 2020 , 07:38 p.m.

Pandemia y crisis económica: como en la clásica combinación de boxeo, la primera fue el jab que desestabilizó a la humanidad y la segunda, el derechazo que nos mandará a la lona. Fue tan repentino que no hubo tiempo de esquivar el ‘uno-dos’. Por el momento hay pocas certezas. Una de ellas es el consenso entre médicos, epidemiólogos y autoridades de la salud sobre la necesidad de implementar medidas de aislamiento social lo más pronto posible, entre más severas mejor, para reducir la velocidad del contagio.

Colombia parece haber reaccionado en un punto más temprano de la epidemia que países como Italia y España, cuyos hospitales están desbordados por la súbita ola de pacientes en riesgo de asfixia. Debemos aprovechar al máximo la suerte de no haber estado en las primeras líneas del contagio para aprender, a toda velocidad, de los errores y aciertos de los demás.

¿Seremos capaces? En medio de una presión inimaginable, el Gobierno está haciéndolo bien. Ordenó el aislamiento nacional, con suficiente flexibilidad para que productos y servicios esenciales sigan disponibles, y anunció ayudas monetarias para la población vulnerable, pues es imposible que los millones que viven día a día se resignen a dos semanas, o más, sin ingresos.

A menos que queramos cerrar todas las fronteras indefinidamente, de nada sirve que un país desarrolle un programa de diagnóstico preventivo si los demás países no lo hacen.

El aislamiento, sin embargo, no será suficiente. Cuando acabe la cuarentena –y aún no sabemos cuánto pueda durar–, bastará con que haya un puñado de portadores del virus para que volvamos al punto de partida. Y no podemos paralizar la economía –y la vida– durante 12 a 18 meses, que es lo que los expertos dicen que demorará una vacuna contra la covid-19, o moriremos primero de hambre que de coronavirus.

Mientras aparece un tratamiento efectivo para la enfermedad, hay una salida al dilema. El aislamiento aplana la curva de contagios y con eso se distribuyen los casos graves en un periodo más largo, evitando –ojalá– el colapso del sistema de salud. Eso nos compra tiempo valioso para conseguir más camas, más respiradores, más protección para el cuerpo médico, etc. Pero esa estrategia debe complementarse con un programa de detección masiva de la enfermedad, para que la sociedad pueda salir poco a poco del encierro. Quienes no tengan el virus o ya tengan anticuerpos contra él (que aún no sabemos cuánto duran) pueden seguir moviendo la economía. Y aislaríamos únicamente a los portadores contagiosos, solo por el tiempo necesario. Detección y aislamiento selectivo: ese es nuestro ‘uno-dos’ en respuesta al ‘uno-dos’ de la pandemia.

Para eso habría que invertir una ingente suma de dinero, que no tenemos, en un plan de detección permanente, administrado a gran parte de la población. Suena descabellado, pero, como señala Garett Jones, un economista de la Universidad de George Mason, millones de diabéticos se monitorean a diario; podría hacerse para otras condiciones también. Costaría billones de pesos, que habría que conseguir en medio de todas las demás necesidades que han surgido de esta crisis. Pero tengo dos razones para creer que no sería imposible.

Primero, que para este virus ya hay decenas de laboratorios en el mundo desarrollando pruebas más veloces, baratas y prácticas. Las economías de escala de producir cientos de millones de esas pruebas deberían, en poco tiempo, reducir dramáticamente su precio.

Segundo, que el esfuerzo económico tendría que ser global. A menos que queramos cerrar todas las fronteras indefinidamente, de nada sirve que un país desarrolle un programa de diagnóstico preventivo si los demás países no lo hacen. Un proyecto a escala planetaria de detección de la covid-19 –cuyo objetivo más amplio sería el de detectar y prevenir futuras pandemias de cualquier tipo– tiene que ser el primer punto en la agenda global en este momento.

Thierry Ways
@tways / tde@thierryw.net

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