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Reforma, luces y sombras

Reforma, luces y sombras

Me gusta que su intención sea que el Estado dependa menos de las empresas y más de las personas.

21 de abril 2021 , 09:25 p. m.

No comulgo con el estilo de crítica a ‘tierra arrasada’ que, ante un proyecto tan complejo como esta reforma tributaria, rechaza todo a rajatabla, pues encuentra que todo es malo, malísimo, diabólico. El proyecto, como cualquier proyecto, tiene luces y tiene sombras.

Señalo, como primer aspecto positivo, que es un ejercicio de responsabilidad. El Gobierno habría podido no complicarse la vida en un año electoral y dejarle el chicharrón fiscal a la próxima administración. Pero para entonces el país habría perdido el grado de inversión, lo que nos castigaría a todos con créditos más caros, un ‘riesgo país’ más elevado y una moneda más devaluada.

Me gusta que se busque la sostenibilidad del programa Ingreso Solidario, que ha sido invaluable para no desamparar a la población vulnerable durante la pandemia. La oposición, que lleva meses exigiendo una renta básica para los más pobres, debería apoyar esta medida, pero tal parece que, ahora que viene del Gobierno, ya no le gusta.

El Gobierno habría podido dejarle el chicharrón fiscal a al próximo. Pero el país habría perdido el grado de inversión, lo que nos castigaría a todos con créditos más caros

Sobre ese programa, sin embargo, hay que hacer una advertencia. Aunque sea lo correcto en la coyuntura actual, al volverlo permanente es inevitable que con el paso del tiempo se contamine de politiquería. No nos extrañe que cada elección futura sea una carrera armamentista entre los candidatos sobre quién ofrece más, quién amplía más la mesada o los beneficiarios del programa, quién se muestra más dadivoso con el dinero de los contribuyentes. En adelante, será imposible ganar elecciones en Colombia sin entrar en una ‘guerra de generosidades’.

No me gusta el paso de ciertos productos exentos de IVA a la categoría de excluidos, pues encarecerá la producción y consumo de muchos bienes. El IVA en Colombia ya es un desastre; quien compra sin IVA se hace con un descuento automático de casi 20 %: un incentivo estupendo a la evasión y el contrabando. Sería preferible un IVA menor que cobijara más productos con una sola tarifa.

Y bajo ese esquema actual, no me gusta el aumento del IVA al combustible y su aplicación a los servicios públicos de ciertos estratos, pues encarecerá brutalmente el costo de vida para muchas personas. El IVA a los servicios públicos, además, castiga desigualmente a las regiones. Los ciudadanos de tierra caliente gastarán significativamente más que sus compatriotas andinos solo por tener prendida la nevera, para no hablar del aire acondicionado.

No me gusta el impuesto a la riqueza, que invita al éxodo a personas pudientes que sería mejor tener acá, invirtiendo en el país. Lo defendería si el cuento de que será temporal tuviera alguna credibilidad, pero todos sabemos que no será así. No me gusta, además, que ese tributo grave el ahorro monetario o inmobiliario de las personas y no sus ingresos. En la práctica, es una expropiación con cuentagotas de un patrimonio que es el residuo de rentas anteriores que ya fueron gravadas en su momento.

Me gusta que se busque ampliar el número de personas que declaran y pagan impuesto de renta. Es impopular decirlo, pero Colombia necesita más contribuyentes.

Me gusta que la intención de la reforma sea que el Estado dependa menos de las empresas y más de las personas, como ocurre en países con mejores prácticas tributarias que las nuestras. Recargar a las empresas es un contrasentido en momentos de desempleo creciente. Y me gusta que se proponga eliminar muchas exenciones sectoriales, para que todas las empresas jueguen en un terreno más parejo.

No me gusta la escasa precisión de las metas de eficiencia del gasto público. Y, sobre todo, no me gusta que en el debate que se ha armado el único tema sea cómo redistribuir de peor o mejor manera, y no cómo promover la productividad y el crecimiento, que son, a fin de cuentas, lo único que nos sacará de la pobreza.

Thierry Ways
@tways / tde@thierryw.net

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