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'Ropa cara'

'Ropa cara'

Se trata de una alegoría del incremento de aranceles a los textiles, lo cual va a firmar el Gobierno

17 de marzo 2021 , 09:25 p. m.

Mis gustos musicales quedaron fosilizados en la época de Lina Botero y Los 10 mejores de la música, así que no suelo estar al tanto de lo que está sonando hoy. Pero cuando oí que el exitoso artista Camilo Echeverry, conocido simplemente como Camilo, había lanzado la canción Ropa cara –que acumula cientos de millones de reproducciones digitales–, tuve que prestar atención. No todos los días la música popular se interesa por el complejo mundo del comercio internacional.

Una lectura naíf de la canción concluiría que habla de un joven desesperado por los impagables gustos de su pareja sentimental. “Ahora quiere que me ponga ropa cara”, dice. “Balenciaga, Gucci, Prada”. Pero, como señala un estudio en el influyente Journal of Reggaeton Economics, se trata claramente de una alegoría del incremento de aranceles a los textiles que está a punto de firmar el Gobierno: un llamativo punto de encuentro entre el centro, la izquierda y el Centro Democrático.

Si esa medida, que busca proteger a una parte de la industria textil nacional, afectara principalmente a quienes pueden pagar prendas más costosas, la cosa sería menos grave. Pero, como ha dicho Fenalco, el incremento arancelario afectaría sobre todo a los consumidores más pobres, quienes tendrán que gastar más para vestirse, como el atribulado protagonista de la canción.

Las restricciones del comercio son inequitativas. Suelen otorgárselas a quienes tienen más poder político para exigirlas. ¿Por qué unos sectores sí y otros no?

Los economistas se la pasan señalando la inconveniencia de estas medidas proteccionistas. ¿Por qué, entonces, siguen encontrando apoyo en los gobiernos? Aquí entramos en el ámbito de la economía política, a la que alude el artista cuando dice que “esta es una historia basada en hechos reales / de las que no se cuentan por ser tan personales”. Esas cosas que no se cuentan, por ser tan personales, son el cabildeo, las presiones de los gremios y la financiación de las campañas, que tuercen las políticas de los gobiernos a favor de intereses sectoriales y en contravía de las recomendaciones de los técnicos.

Las restricciones del comercio son inequitativas. Suelen otorgárselas a quienes tienen más poder político para exigirlas. ¿Por qué unos sectores sí y otros no? A todos los renglones del comercio nos encantaría que el Gobierno protegiera nuestros negocios por medio de algún arancel o restricción, pero no todos tenemos suficiente dinero o influencia para pagar una efectiva estrategia de cabildeo. Y al sector más golpeado de todos, el del consumidor, que es el que asume el costo del proteccionismo, nadie lo defiende y nadie lo representa, pues no cuenta con poderosos lobbies o grupos de presión de su lado.

Al consumidor solo le queda, si es caso, expresar sus penas a través de la canción protesta. Como la que nos ocupa.

El buen Camilo no esquiva en su composición el pernicioso flagelo del contrabando, que se alimenta de las trabas al comercio. “¿Qué me pasó? Se me olvidaron / todas las cosas que en la casa me enseñaron”, dice el cantante. Un doloroso mea culpa por haberse desviado del camino correcto. El narrador de la canción sabe que violar las normas está mal, pero un esquema de incentivos inadecuado, derivado de una política aduanera y arancelaria perversa, lo ha conducido al pecado. “¿Qué me pasó? Así no funciona / Yo no soy esa persona”.

El comercio internacional es inclemente, por lo que, en un mundo globalizado, habrá ganadores y perdedores. Se pueden diseñar políticas públicas para ayudar a las industrias menos competitivas a salir adelante. Pero en cualquier mercado el número de consumidores es órdenes de magnitud mayor que el número de productores, por lo que la protección a los segundos suele perjudicar a millones de los primeros. Así será en este caso, en el que el bolsillo de los colombianos conocerá próximamente una severa clavada. Balenciaga, Gucci, Prada.

Thierry Ways
@tways / tde@thierryw.net

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