¿Tapabocas a la verdad?

¿Tapabocas a la verdad?

Con este virus, hay que acudir a la sensatez y a la responsabilidad de cada quien sobre su salud.

02 de julio 2020 , 09:25 p. m.

“Mascarilla para el virus del Ébola sí, pero no para el coronavirus porque esta estresa el organismo, debilita por lo tanto el sistema inmunitario y puede activar incluso otros virus latentes en el organismo. Tampoco más confinamiento; hay que abrir las puertas ya antes del invierno y no volverlas a cerrar nunca más. Las estrategias de los gobiernos están totalmente erradas; es una guerra contra la inmunidad de rebaño y el coronavirus podrá estar entre nosotros muchos años”.

Quien habla así es la doctora Dolores Cahill, inmunóloga y bióloga molecular, mundialmente reconocida con un amplio recorrido estudiando los virus y la inmunidad, exfuncionaria nada menos que del Instituto Max Planck de Alemania y miembro del equipo de la investigación Genoma Humano que revolucionó la ciencia al iniciar este siglo. Ella dice que se suma a muchos colegas que piensan como ella y está dispuesta a cualquier debate y a demandar a quienes están haciendo cometer tantos errores a los gobiernos en su intento por prevenir el coronavirus.

¿Quién tiene la razón? No sé, pero en este debate que crece recuerdo a un vulcanólogo que entrevisté antes de la erupción del volcán Nevado del Ruiz y me dijo que probablemente no pasaría nada y que “la erupción sería un espectáculo muy bonito”. Y evocó a Galileo cuando fue condenado por decir que la Tierra era redonda. Cuántas veces en la historia de la humanidad se ha puesto tapabocas a la verdad… y cuántas veces políticos y medios de comunicación hemos repetido como loros mentiras de verdad, o mentiras a medias. Después de tantos años de periodismo ya dudo de todo. ¿A cuántos demonios hemos endiosado o contribuido a endiosar? ¿A cuántas mujeres hemos contribuido a callar al ignorarlas?

Esta científica dice que está dispuesta a someterse a cualquier debate e incluso a enjuiciar a quienes han hecho cometer tantos errores a los gobiernos y que todos debemos saber que hay una prevención basada en reforzar el sistema inmunológico con vitaminas como la D, la C y el zinc y que se pueden evitar muertes con un tratamiento a tiempo con hidroxicloroquina, azitromicina y zinc. Sabemos que la primera de estas tres medicinas fue cuestionada en un artículo de la revista famosa ‘Lancet’, pero que ahora dicho artículo fue descalificado por basarse en datos dudosos. ¿Entonces? ¿A quién convenía detener el uso de un fármaco de fácil acceso y bajo precio?

Hay que abrir el debate. Es verdad lo que dice Dolores: nos hemos centrado en mascarillas y no se ha hecho énfasis en la alimentación correcta en las campañas del gobierno. Creo que el presidente Iván Duque ha sido diligente y proactivo, pero en esto hay que replantear y ¡en todo! ¿Con qué derecho se encierra a los mayores de 70 indefinidamente? Es un irrespeto a sus canas y a su capacidad decisoria. Creo que más confinamiento no se puede porque esto va para largo. Hay que acudir a la sensatez y a la responsabilidad de cada quien sobre su salud. A los que hay que sancionar es a los jóvenes más que a los viejos, que son los más llamados a entender las normas preventivas. Y, mientras se aclaran las dudas, seguir con distanciamiento y cero aglomeraciones.

Creo también que los días sin IVA como están planteados son un error garrafal y me pregunto cómo tantos asesores del gobierno no sabían que ante las rebajas los colombianos nos tiramos en voladora y que habría tumultos. Era obvio. Que se hagan días sin IVA y más medidas para la economía, pero selectivas para hombres un día y para mujeres otro día, o con pico y cédula. Y no para beneficiar a los dueños de grandes superficies como ocurre siempre.

Este virus está dando para todo, pero lo que más me sigue preocupando —y esto ya lo había expresado al inicio de los encierros en casa— es la situación de las mujeres, especialmente las niñas, propensas a cualquier tipo de agresión sexual. Allí ha faltado acción preventiva, y prueba de ello son las estadísticas. Las niñas y los pobres deben ser nuestra mayor prioridad, y focalizar los recursos en el personal de la salud que está gravemente afectado. No vaya a ser, como dicen algunos críticos, que el dinero se esté quedando donde no se debe. Es hora de balances y de escuchar otras opciones.

Sonia Gómez Gómez

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