¿Subsidios a cambio de qué?

¿Subsidios a cambio de qué?

“Subsídiame”, dirán ricos y pobres. Pero que la plata no se quede una vez más en los que más tienen.

18 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Ahora que empieza un gobierno paritario –noticia a la que no se le ha dado la enorme trascendencia que tiene–, ese 50 % femenino del gabinete, con vicepresidenta a la cabeza, haría mucho bien al país en repensar el tema de los subsidios a las familias y cuál es la mejor forma realmente de romper el círculo de la pobreza y de marginalidad, del cual es especialmente víctima la mujer.

Como periodista he escuchado en mi trasegar frases que no olvido. Cecilia López Montaño: “Cuando se habla de apoyar a las mujeres se piensa de inmediato en el curso de peluquería o de manicure. ¡Error! A la mujer hay que capacitarla para que ingrese de verdad al mundo productivo con todas sus capacidades”. Funcionario de la Alcaldía de Medellín en el gobierno de Luis Pérez (no recuerdo su nombre): “Abrir cupos para restaurantes escolares es una política importante, pero hay que decir que a más cupos que se abren, más cupos se necesitan… es como un costal roto”. Urabá, Necoclí, una mujer de la zona: “Eso de los guardabosques ha causado mucho problema porque ellos reciben su plata cada mes y se acuestan a dormir en la hamaca… ahora se acaba el programa y los coge más pobres de lo que estaban y con más pereza de trabajar”. Mujer, usuaria de una asesoría jurídica de Profamilia en Medellín: “Nos pasa mucho a las mujeres en barrios populares: ellos se van y le dicen a uno ¡ahí le queda el subsidio familiar, con eso sostiene los muchachos”.

Tenemos que poner mucho ojo a los subsidios en este gobierno. Siempre he dicho a los directivos de las Cajas de Compensación Familiar: ¿subsidios a cambio de qué? ¿A cambio de tener todos los hijos que se desee sin tener que responder por ellos? Han guardado silencio porque el tema no es muy popular que digamos. Para nadie es un secreto que el mayor número de hijos nace en los sectores más populares porque allí falta educación a la mujer, porque no hay políticas claras de planificación familiar y hay profesionales de la salud que todavía se rasgan las vestiduras si una joven que tuvo su primer hijo pide que le liguen las trompas.

Siempre he dicho a los directivos de las Cajas de Compensación Familiar: ¿subsidios a cambio de qué? ¿A cambio de tener todos los hijos que se desee sin tener que responder por ellos?

Recientemente con la crisis de los comedores escolares vi en televisión a muchos padres de familia decir que sus hijos se habían ido sin desayuno para el colegio y a niños llorosos afirmar que tenían hambre porque el restaurante escolar no le dio nada. Independientemente de la corrupción que existe en este campo, yo me pregunto: ¿qué se está haciendo para que los padres de familia y las mujeres en particular entiendan la responsabilidad de traer un hijo al mundo? En La Guajira, independientemente también de la vergüenza que significa el que el Estado colombiano no haya sido capaz de suministrarles siquiera lo esencial, como es el servicio de agua potable, yo me pregunto: ¿cuáles son las políticas de planificación familiar que se están aplicando en ese territorio? ¿Se ha incentivado en esa población la educación a las mujeres en este campo?

¿Cuál va a ser la política demográfica de este gobierno? No aceptaremos que con un equipo femenino tan calificado en la cúpula se pase de largo ante un tema trascendental y menos que se restrinja la educación sexual, bajo la presión de los ultraconservadores. A las mujeres no hay que seguirles diciendo que nacieron con la misión fundamental de ser madres. Hay que convocarlas a sus derechos plenos. Si estamos en un gobierno paritario, el primero de nuestra historia –lo que significa casi un milagro en medio del machismo político– hay que ser consecuentes en todo el sentido de la palabra con lo que esto significa. Que sea el gobierno de las oportunidades para las mujeres, para su autonomía educativa y económica. No para tener hijos por obligación.

Hablo en esta columna de los subsidios que reciben las familias, tema que he manejado; pero sobre los subsidios en general a la economía sí que hay que prender las alarmas y este es un asunto que dejo a los economistas. Hubo muchas críticas en el gobierno de Álvaro Uribe a los subsidios para los más ricos. Los subsidios tienen dos caras y en el largo plazo se pueden volver negativos. Cito un artículo de Dinero (9-8-2015): “Los subsidios también deprimen la inversión privada ya que en el largo plazo los productores no ven la necesidad de invertir en mejorar su línea de producción por estar atados a una ayuda sustancial. Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) esto se argumenta desde el punto de vista de diversas corrientes de la psicología o la sociología que afirman que el asistencialismo estimula la improductividad e invita a no participar en los procesos productivos e innovadores”.

“Subsídiame”, dirán todos, ricos y pobres. Pero que la plata no se quede una vez más en los que más tienen.

SONIA GÓMEZ GÓMEZ

Columnistas

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